De la Espriella ordena proteger a Caracol, RCN y Semana
Imagen: El Tiempo - Política
El presidente Abelardo De la Espriella ordenó reforzar la protección de Caracol Televisión, RCN y Semana, junto con sus equipos periodísticos, tras alertas sobre un posible atentado. La decisión eleva la tensión sobre la seguridad de la prensa en un país donde las amenazas contra periodistas siguen siendo una línea roja.
El presidente Abelardo De la Espriella dio instrucciones para garantizar la protección de Caracol Televisión, RCN y Semana, además de sus periodistas, luego de que se conocieran alertas sobre un posible atentado contra esos medios. La medida, informada por El Tiempo - Política, apunta a blindar a tres de las casas periodísticas de mayor alcance en el país en medio de un ambiente de riesgo que no es nuevo para la prensa colombiana.
Según la información disponible, la orden presidencial busca activar esquemas de seguridad para los canales y la revista, con especial atención a quienes cubren información política, judicial y de orden público. Aunque no se han divulgado detalles sobre el origen de la amenaza ni sobre el nivel de riesgo específico, la sola decisión de intervenir desde la Presidencia deja claro que el Gobierno considera seriamente el panorama y sus posibles implicaciones.
Lo que ocurre importa más allá de estos tres medios. En Colombia, la protección a periodistas no es un asunto simbólico: toca de frente la libertad de prensa, el derecho de la ciudadanía a estar informada y la capacidad de los medios para investigar sin intimidación. Cuando una amenaza alcanza a empresas periodísticas de gran visibilidad, el mensaje también impacta a reporteros regionales, camarógrafos, editores y corresponsales que suelen enfrentar riesgos con menos respaldo institucional. La historia del país demuestra que las alertas de este tipo no se pueden minimizar, porque muchas veces anteceden escenarios de presión más amplios sobre el ecosistema informativo.
En ese contexto, la orden presidencial abre una pregunta de fondo: si la amenaza se confirma o se vuelve más concreta, qué tan preparado está el Estado para responder sin improvisación y sin caer en protecciones selectivas. Para la prensa y para el público, el punto central no es solo el resguardo de tres marcas reconocidas, sino la capacidad del país de defender el ejercicio periodístico como una garantía democrática, incluso cuando la tensión política y de seguridad sube de nivel.




