Política

Golpe a las Acsn en La Guajira: murió ‘Bendito Menor’ en operativo en Riohacha

Hace 45 minutos

El presidente Abelardo De La Espriella confirmó la muerte de un cabecilla de las Acsn, su pareja y dos escoltas en un operativo en Riohacha, La Guajira. El hecho golpea a una estructura armada señalada por su presencia en el Caribe y reabre el debate sobre seguridad y control territorial.

La muerte del cabecilla de las Acsn, conocida como ‘Bendito Menor’, marca un nuevo golpe contra una estructura armada que ha venido expandiendo su capacidad de intimidación en el Caribe colombiano. El presidente Abelardo De La Espriella confirmó que el operativo en Riohacha, La Guajira, dejó además a la pareja del señalado jefe y a dos escoltas sin vida, en una acción que el Gobierno presenta como parte de su ofensiva contra organizaciones criminales que disputan rutas y control territorial en la región.

De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, el anuncio presidencial llegó acompañado de un mensaje cargado de dureza política y simbólica, que busca enviar una señal de autoridad en medio de la presión que generan estos grupos sobre comunidades, comerciantes y transportadores. Aunque por ahora no se han detallado públicamente todos los elementos del operativo, el dato central es claro: la estructura perdió a uno de sus principales mandos en una zona donde la presencia de actores armados ilegales suele traducirse en amenazas, extorsión, movilidad restringida y miedo cotidiano para la población.

Este episodio importa por una razón de fondo: La Guajira sigue siendo un corredor estratégico para economías ilegales, contrabando y disputas armadas, y cada baja en una organización no significa automáticamente su desarticulación. En Colombia, la experiencia ha mostrado que la eliminación de un cabecilla puede debilitar una red, pero también abrir una fase de recomposición interna, retaliaciones o disputas por reemplazo. Para el Gobierno, la lectura será la de una victoria operativa; para la ciudadanía, la pregunta real es si estos golpes se traducen en más seguridad sostenida o si solo son episodios aislados en un conflicto que muta pero no desaparece.

Lo que ocurra después en Riohacha y en el resto de La Guajira será clave para medir el impacto real de la operación. Si las autoridades logran sostener presencia, inteligencia y judicialización, el golpe podría convertirse en un punto de inflexión. Si no, la muerte de un cabecilla terminará siendo apenas otro capítulo en la larga disputa por el control armado del Caribe, una región donde la ausencia del Estado sigue siendo el terreno más fértil para que estos grupos sobrevivan.

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