Lidio García frena la idea de suspender a Petro desde la Comisión de Acusación
Imagen: El Tiempo - Política
El presidente del Congreso, Lidio García, aclaró que la Comisión de Acusación no puede suspender al presidente Gustavo Petro. La advertencia busca frenar lecturas políticas sobre un trámite que, según dijo, está limitado por la Constitución.
El presidente del Congreso, Lidio García, salió a marcar una línea clara en medio de la creciente tensión política: la Comisión de Acusación no tiene facultades para suspender al presidente Gustavo Petro. Con esa precisión, el senador puso un freno a las versiones que han circulado alrededor de la posibilidad de activar mecanismos legislativos contra el jefe de Estado, y llamó a no convertir la Constitución en un instrumento de confrontación partidista.
La aclaración es relevante porque en Colombia la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes cumple un papel de investigación y trámite, pero no opera como una instancia con poder autónomo para apartar al presidente del cargo. En otras palabras, su función no es la de castigar por sí sola, sino la de estudiar las denuncias, determinar si existen méritos y seguir el procedimiento que la Carta Política establece. García insistió, según informó El Tiempo - Política, en que el país no puede confundir el malestar político con las competencias reales de cada institución, y que el debate debe leerse con rigor jurídico, no con impulso electoral.
Ese matiz importa más de lo que parece. En un ambiente de polarización como el que vive el Gobierno Petro, cualquier discusión sobre controles institucionales corre el riesgo de transformarse en una consigna política antes que en un análisis legal. Y ahí está el punto de fondo: la separación de poderes no solo protege al presidente de maniobras improvisadas, también protege a la ciudadanía de que las reglas del juego se alteren según la coyuntura. Para una sociedad que ya carga con desconfianza hacia el Congreso y con una fuerte fatiga frente a la pelea permanente entre Gobierno y oposición, este tipo de aclaraciones recuerdan que la salida a una crisis política no está en atajos institucionales, sino en los procedimientos previstos por la ley.
La advertencia de García también deja una lectura más amplia sobre el momento del país: Colombia atraviesa una etapa en la que la disputa por el poder se libra tanto en las calles como en los tribunales y en el Capitolio. Por eso, cuando desde sectores políticos se intenta empujar la idea de una suspensión presidencial sin sustento jurídico, lo que se pone en juego no es solo el futuro de Petro, sino la credibilidad del sistema democrático. En un país cansado de la improvisación y de los choques permanentes, la Constitución sigue siendo el límite que separa la crítica legítima del abuso político.


