Colombia

Senado pide reglamentar ley para frenar desperdicio de alimentos

Hace 29 minutos

El presidente del Senado, Lidio García, pidió a Abelardo de la Espriella impulsar la reglamentación de la ley contra el desperdicio de alimentos. La presión llega en un país donde, según Henríquez, uno de cada cinco hogares tiene dificultades para acceder a comida.

El presidente del Senado, Lidio García, movió una ficha política y le envió una carta a Abelardo de la Espriella para pedirle que acelere la reglamentación de la ley que busca prevenir el desperdicio de alimentos en Colombia. La solicitud pone sobre la mesa un problema que ya no es solo de eficiencia logística sino de urgencia social: mientras toneladas de comida terminan perdiéndose, millones de familias enfrentan barreras para llevar alimento a la mesa.

De acuerdo con lo planteado por el senador Henríquez, uno de cada cinco hogares en el país tiene dificultades para acceder a alimentos, una cifra que ayuda a dimensionar la magnitud del problema. En ese contexto, la reglamentación de la ley aparece como una herramienta clave para facilitar las donaciones y destrabar los obstáculos que hoy frenan el aprovechamiento de productos que todavía pueden consumirse. La idea, en el fondo, es simple: que la comida que no se vende o no se distribuye a tiempo pueda llegar a bancos de alimentos, fundaciones y comunidades con inseguridad alimentaria.

La discusión importa porque en Colombia la pérdida y el desperdicio de alimentos conviven con una realidad de pobreza, inflación en la canasta básica y deterioro del poder adquisitivo de los hogares. Cuando una norma queda a medio camino, sin reglas claras para su aplicación, el resultado suele ser el mismo: operadores privados no saben cómo donar sin exponerse a trabas legales o sanitarias, y el Estado pierde capacidad para articular una respuesta efectiva. Reglamentar bien esta ley no resolverá por sí solo el hambre, pero sí puede abrir un canal concreto para que más alimentos aprovechen su destino útil antes de convertirse en desecho.

El mensaje del Senado también deja ver que el debate ya no es únicamente técnico. Es político. Presionar por la reglamentación implica exigirle al Ejecutivo que convierta una ley aprobada en una política real, con procedimientos claros, responsabilidades definidas e incentivos para que supermercados, productores y distribuidores participen. En un país donde el desperdicio de comida y el acceso precario a los alimentos coexisten de manera escandalosa, la demora institucional cuesta más de lo que parece: alimentos perdidos, recursos malgastados y oportunidades desaprovechadas para aliviar el hambre.

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