Colombia

Presidente del Senado propone que congresistas donen un salario por damnificados del terremoto

Hace 58 minutos

El presidente del Senado, Honorio Henríquez, pidió a los congresistas donar un salario para ayudar a los damnificados del terremoto. La iniciativa llega junto con la creación de una comisión bicameral para seguir la emergencia nacional.

El presidente del Senado, Honorio Henríquez, movió ficha en medio de la emergencia causada por el terremoto y lanzó una petición que busca incomodar a la clase política y, al mismo tiempo, abrir una ruta de apoyo concreto: que los congresistas aporten un salario para los damnificados. La propuesta, según informó infobae colombia, se suma al anuncio de una comisión bicameral encargada de hacer seguimiento a la crisis y a la respuesta institucional frente a la tragedia.

La idea de una colecta entre parlamentarios no es solo un gesto simbólico. En un país donde las emergencias suelen desatar cadenas de solidaridad ciudadana, la exigencia de que el Congreso también meta la mano al bolsillo intenta mandar un mensaje político claro: la ayuda no puede quedar exclusivamente en manos de la gente, las alcaldías o el Gobierno nacional. De acuerdo con lo divulgado por la fuente, Henríquez planteó que el aporte de un salario sería una contribución directa para atender a quienes perdieron vivienda, bienes o estabilidad tras el sismo, en momentos en que cada recurso cuenta y la reacción del Estado suele medirse por su velocidad y capacidad real de respuesta.

Más allá del monto, la propuesta abre una conversación incómoda pero necesaria sobre la distancia entre el Congreso y la ciudadanía en medio de una catástrofe. En Colombia, las emergencias naturales no solo destruyen infraestructura: también evidencian la fragilidad de la gestión del riesgo, la desigualdad territorial y la dependencia de ayudas que muchas veces llegan tarde o de manera insuficiente. La comisión bicameral anunciada por Henríquez puede convertirse en un mecanismo de control y seguimiento, pero su utilidad dependerá de que no se limite a una reacción protocolaria. Si logra vigilar la entrega de apoyos, revisar necesidades urgentes y presionar respuestas coordinadas, podría tener un efecto real sobre una población que hoy necesita más que discursos.

Lo que está en juego no es únicamente la recaudación de recursos entre parlamentarios, sino la credibilidad de la política en una coyuntura de dolor nacional. Cuando ocurre un terremoto, la conversación pública suele concentrarse en los daños materiales, pero el verdadero termómetro del Estado se mide en su capacidad de organizar ayuda, priorizar a los más vulnerables y sostener la atención más allá de las primeras horas. La propuesta de Henríquez, si se concreta, podría convertirse en una señal de responsabilidad; si se queda en anuncio, terminará sumándose a la larga lista de gestos que suenan bien en momentos de crisis, pero que no necesariamente alivian a quienes lo perdieron todo.

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