Centro Democrático pide recortar $40 billones del gasto para el Presupuesto 2027

Imagen: infobae colombia
El Centro Democrático le pidió al Gobierno un recorte de $40 billones en gasto de funcionamiento para el presupuesto de 2027. La bancada insiste en menos burocracia, alivios tributarios y más plata para inversión.
La bancada del Centro Democrático llegó a la discusión del Presupuesto 2027 con una apuesta que, de prosperar, cambiaría de forma significativa la estructura del gasto público: recortar $40 billones en funcionamiento y redirigir esos recursos hacia inversión. La propuesta fue puesta sobre la mesa en una reunión con el ministro de Hacienda, en la que además insistieron en reducir la burocracia y aliviar la carga tributaria, dos temas que suelen aparecer en cada debate fiscal, pero que pocas veces logran convertirse en decisiones concretas.
Según informó infobae colombia, el encuentro giró en torno a la necesidad de ordenar las finanzas del Estado y hacer que el presupuesto deje de crecer, sobre todo, por el lado de los gastos corrientes. La bancada opositora planteó que el país no puede seguir destinando una porción tan alta de sus recursos a sostener la estructura administrativa, mientras sectores como infraestructura, educación, salud y seguridad siguen compitiendo por un espacio limitado dentro del presupuesto. En esa lógica, el recorte de funcionamiento no es solo un ajuste contable: es una definición política sobre qué prioriza el Estado.
El planteamiento del uribismo llega en un momento en que el debate fiscal en Colombia está atravesado por una tensión conocida: más gasto para responder a necesidades sociales, pero menos margen para financiarlo sin presionar impuestos o aumentar el déficit. Por eso, la propuesta de bajar impuestos y liberar recursos para inversión tiene eco entre sectores empresariales y políticos que reclaman un Estado más liviano, aunque también abre preguntas incómodas sobre cómo se sostendrían programas públicos y cuántos impactos reales tendría un recorte de esa magnitud en la operación del Gobierno. En otras palabras, el debate no es solo cuánto ahorrar, sino dónde cortar y quién asume el costo.
Lo que se empieza a perfilar con esta discusión es una batalla de fondo por el tamaño y la función del Estado en 2027. Si el Gobierno decide acoger parte de estas recomendaciones, tendría que mover piezas sensibles dentro de la administración y revisar compromisos políticos que suelen traducirse en cargos, contratos y gasto corriente. Si, por el contrario, las descarta, la oposición tendrá un argumento más para señalar que el Ejecutivo mantiene una estructura costosa y poco eficiente. En cualquiera de los dos escenarios, el presupuesto volverá a mostrar que en Colombia el problema no es solo recaudar: es decidir con claridad en qué se gasta y a quién beneficia esa decisión.



