De La Espriella ordena bombardeo contra el Eln y anuncia golpe financiero
Imagen: El Tiempo - Política
El gobierno de Abelardo De La Espriella autorizó en la madrugada de este jueves un bombardeo contra el Eln, en una operación que coincidió con el decomiso de coltán en Vichada. La decisión marca una nueva ofensiva militar y financiera contra esa guerrilla.
El presidente Abelardo De La Espriella autorizó en la madrugada de este jueves una operación de bombardeo contra el Eln y luego difundió un video en el que se evidencia la orden dada a la cúpula militar, en una señal clara de escalamiento frente a esa guerrilla. La decisión llega en medio de un nuevo golpe de las autoridades a las economías ilegales en Vichada, donde fue reportado un decomiso de coltán, un mineral estratégico que suele moverse en circuitos clandestinos y de alto valor.
Según informó El Tiempo - Política, la autorización se produjo durante la madrugada y formó parte de una respuesta directa del Ejecutivo ante los movimientos del Eln, organización con presencia histórica en distintas regiones del país y con capacidad de afectar corredores rurales, economías locales y la seguridad de comunidades enteras. El video divulgado por el mandatario busca mostrar control político sobre la operación y, al mismo tiempo, transmitir un mensaje de firmeza en un momento en que el Gobierno intenta combinar presión militar con afectación de las finanzas de los grupos armados.
El anuncio no es menor: en Colombia, cada ofensiva contra el Eln reabre el debate sobre el equilibrio entre la acción militar del Estado, el impacto humanitario en zonas de conflicto y la eficacia real de golpear las fuentes de financiación de la guerrilla. El decomiso de coltán en Vichada se inserta en ese mismo tablero, porque evidencia que las economías ilícitas no solo sostienen estructuras armadas, sino que también alimentan redes de contrabando y extracción ilegal que terminan afectando a territorios periféricos donde la presencia estatal sigue siendo frágil. En la práctica, lo que ocurra después de esta operación dirá si el Gobierno logra convertir la presión militar en un debilitamiento sostenido de la organización o si el conflicto simplemente muta de escenario.
Para la gente que vive en zonas golpeadas por la guerra, estos anuncios suelen traducirse en una realidad doble: mayor presencia de las Fuerzas Militares, pero también más riesgo de retaliaciones, confinamientos o interrupciones en la vida cotidiana. La ofensiva contra el Eln y el golpe al coltán en Vichada muestran que la confrontación ya no se libra solo en el terreno armado, sino también en la disputa por los recursos que financian la violencia.




