Profesor Gamboa pidió perdón por viralizar video con vendedor de panela en Florencia
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El profesor de la Universidad del Amazonas que se hizo viral por un video con un vendedor de panela en Florencia ofreció disculpas públicas y admitió que publicar las imágenes fue un error. Aunque dijo mantener su postura, reconoció que exponer a don Luis Felipe rebasó un límite ético.
La polémica que estalló en Florencia alrededor de un video entre el profesor Gamboa y un vendedor de panela dio un giro importante: el académico pidió perdón por haber expuesto a don Luis Felipe en redes sociales y reconoció que subir el material fue un error. La rectificación llega después de una ola de críticas por el tono y el alcance del episodio, que convirtió un intercambio aparentemente cotidiano en un caso de debate público sobre respeto, exposición digital y desigualdad en el trato entre ciudadanos.
Según informó El Tiempo (Colombia), el docente de la Universidad del Amazonas aseguró que, aunque mantiene su postura de fondo, sí admite que la decisión de publicar el video fue equivocada. Esa distinción no es menor: en la práctica, intenta separar el contenido del reclamo original de la forma en que se difundió, en un contexto donde las redes sociales amplifican cualquier conflicto hasta convertirlo en un juicio colectivo. El punto central ya no es solo qué ocurrió entre el profesor y el vendedor, sino el efecto de exhibir a una persona común ante miles de usuarios sin medir las consecuencias humanas de esa exposición.
Este episodio importa porque refleja una tensión cada vez más visible en Colombia y en toda América Latina: la facilidad con la que una denuncia, una queja o un gesto de molestia se transforma en espectáculo viral. En ciudades intermedias como Florencia, donde la vida cotidiana todavía conserva cierta cercanía comunitaria, la reputación pública sigue teniendo un peso enorme, y un video puede dañar más que una discusión presencial. Para la gente de a pie, esto deja una lección incómoda: no todo lo que puede publicarse debe publicarse, y el poder de la cámara no exime de responsabilidad ética. En ese sentido, la disculpa de Gamboa no borra el episodio, pero sí abre una discusión más amplia sobre límites, prudencia y el daño que puede causar la exposición digital cuando se usa como castigo social.
Lo que viene ahora dependerá de si este perdón logra bajar la temperatura del debate o si, por el contrario, el caso seguirá alimentando la discusión sobre privilegio, trato desigual y uso responsable de las redes. En un país donde la indignación viaja más rápido que la reflexión, la verdadera pregunta no es solo quién tenía razón, sino quién asumió el costo de convertir una escena privada en un asunto nacional.




