Nolan convierte “La Odisea” en un evento IMAX y las primeras críticas ya lo celebran

Imagen: infobae
Christopher Nolan estrenó “La Odisea” con una apuesta técnica inédita: fue rodada por completo en IMAX y ya genera reacciones entusiastas. Las primeras críticas resaltan su escala visual, pero también su mezcla de épica mitológica con terror.
Christopher Nolan volvió a mover la vara del cine de gran formato. Tras su premiere en Londres, las primeras reacciones sobre “La Odisea” colocan a la película como una superproducción pensada para dominar la pantalla grande: rodada íntegramente con cámaras IMAX, filmada durante 91 días y con más de 600.000 metros de película, la cinta ya se perfila como uno de los grandes lanzamientos del año para Universal Pictures. El dato no es menor: en una industria obsesionada con el streaming y los estrenos rápidos, Nolan insiste en que la experiencia de sala sigue siendo una ventaja competitiva real.
Según recogió Variety, los comentarios iniciales de periodistas y críticos presentes en el estreno londinense coincidieron en subrayar la escala visual del proyecto y su diseño para formatos premium. Steven Weintraub, de Collider, calificó la película como una experiencia abrumadora y recomendó verla en IMAX 70mm, al destacar tanto las interpretaciones como la forma en que Nolan abraza lo sobrenatural. Matt Neglia, de Next Best Picture, también la ubicó dentro de la tradición de los grandes dramas históricos de acción, una señal de que el director británico no se limita aquí a adaptar a Homero, sino que busca convertir el viaje de Odiseo en un espectáculo de músculo industrial y ambición narrativa.
Esa lectura importa por varias razones. Primero, porque confirma que Nolan sigue siendo uno de los pocos cineastas capaces de convertir la conversación técnica —formato, proyección, material fílmico— en parte del atractivo comercial de una película. Segundo, porque “La Odisea” parece apostar por una mezcla poco habitual en el cine de estudio actual: épica mitológica con elementos de terror, una decisión que puede ampliar su alcance más allá del público habitual de las superproducciones históricas. En una cartelera saturada de franquicias y continuaciones, la propuesta de Universal llega con una diferencia clave: no vende solo una historia conocida, sino una experiencia de exhibición. Y en mercados como Estados Unidos y Colombia, donde la asistencia a salas sigue peleando contra la comodidad del consumo doméstico, esa distinción puede ser la que marque si un estreno se convierte en evento o pasa sin mayor ruido.
El reparto encabezado por Matt Damon, con Anne Hathaway como Penélope y Tom Holland como Telémaco, completa un paquete comercial diseñado para sostener tanto el prestigio como la taquilla. Pero el verdadero mensaje del debut es otro: Nolan sigue apostando por una idea casi política del cine, la de que el espectáculo no debe reducirse a efectos, sino a una forma de ver. Si las primeras impresiones se mantienen, “La Odisea” no solo será una película grande; puede convertirse en un argumento a favor de que el cine de gran escala todavía tiene algo que decir en la era del consumo fragmentado.




