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El PP pide cooperación contra los incendios, pero frena un pacto de Estado

Hace 2 horas
El PP pide cooperación contra los incendios, pero frena un pacto de Estado

Imagen: El País

El PP pide al Gobierno unir fuerzas contra los incendios, pero rehúye comprometerse con un pacto de Estado. La oferta llega en plena presión política por los fuegos y deja en evidencia la brecha entre el discurso de colaboración y la falta de voluntad para sellarla.

El Partido Popular ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de trabajar con el Gobierno para combatir los incendios forestales, pero sin llegar al punto clave: firmar un pacto de Estado que obligue a ambas partes a comprometerse con una estrategia común. La contradicción no es menor. En un país que cada verano vuelve a mirar con alarma el avance del fuego, la discusión política sigue atrapada entre la necesidad de coordinación y la desconfianza partidista, justo cuando los recursos, la prevención y la respuesta rápida deberían estar por encima del cálculo electoral.

Según informó El País, la dirección del PP insiste en que está dispuesta a colaborar frente a una emergencia que ya no puede tratarse como un problema estacional, sino como una amenaza estructural agravada por el cambio climático, la despoblación rural y la acumulación de masa forestal sin gestión suficiente. Sin embargo, el partido evita respaldar un acuerdo formal que fije responsabilidades, metas y una hoja de ruta compartida con el Ejecutivo. En términos políticos, el mensaje es claro: sí a la cooperación retórica, no a un compromiso vinculante que pueda traducirse en costes o rendición de cuentas.

Esa postura importa más allá del pulso entre Gobierno y oposición. Los incendios en España no se combaten solo con aviones, brigadas o declaraciones de emergencia; se previenen durante todo el año con limpieza de montes, planificación territorial, coordinación entre administraciones y financiación estable para comunidades autónomas y ayuntamientos. Cuando el debate se reduce a quién capitaliza el relato, el país pierde tiempo valioso. Y ese tiempo, en verano, se mide en hectáreas arrasadas, evacuaciones, pueblos aislados y millones de euros en daños. La pregunta de fondo no es si hace falta unidad política, porque eso ya es obvio, sino por qué esa unidad sigue siendo tan difícil cuando el coste de no alcanzarla recae sobre ciudadanos que viven en primera línea del riesgo.

La negativa del PP a suscribir un pacto de Estado revela, además, el límite de una política española que suele reaccionar mejor a la crisis que a la prevención. Cada gran incendio reabre el mismo debate, pero rara vez deja acuerdos duraderos. Y mientras tanto, las comunidades autónomas siguen reclamando más medios, más coordinación y menos confrontación entre instituciones. Si la amenaza de los incendios se ha vuelto permanente, la respuesta también debería serlo. De lo contrario, el país seguirá apagando fuegos en el terreno mientras en Madrid se mantiene encendido otro incendio: el de la política incapaz de ponerse de acuerdo en lo esencial.

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