Colombia

Las 72 horas que deciden quién vive tras un gran terremoto

Hace 2 horas

Las primeras 72 horas después de un terremoto concentran la mayor probabilidad de encontrar sobrevivientes. Ese margen, conocido como la “ventana de la vida”, define la velocidad y la coordinación de la respuesta internacional.

Las primeras 72 horas tras un terremoto fuerte son decisivas para salvar vidas. En ese lapso, conocido entre equipos de emergencia como la “ventana de la vida”, se concentra la mayor posibilidad de hallar personas atrapadas bajo los escombros con opciones reales de supervivencia, según explicaron organismos internacionales citados por El Tiempo (Colombia). Pasado ese tiempo, cada minuto cuenta menos en términos estadísticos, pero no desaparece la posibilidad de rescates, lo que obliga a mantener operativos los esfuerzos de búsqueda aun cuando la presión pública empiece a bajar.

La razón es simple y brutal: tras un sismo de gran magnitud, el reloj empieza a jugar en contra por asfixia, deshidratación, hemorragias, hipotermia y lesiones internas. Los equipos de rescate internacionales suelen priorizar las zonas con señales de vida, apoyándose en perros entrenados, sensores térmicos, cámaras y herramientas de corte para llegar con rapidez a los puntos más críticos. Pero el éxito no depende solo de la tecnología; también depende de la velocidad con la que se activan los protocolos, de la capacidad logística del país afectado y de la coordinación entre autoridades locales, militares, organismos humanitarios y brigadas extranjeras.

Ese margen de 72 horas no debe entenderse como una frontera rígida, sino como una referencia operativa que ordena las decisiones en las primeras jornadas de una catástrofe. Por eso, cuando ocurre un terremoto de gran magnitud, la atención internacional se centra de inmediato en la evaluación de daños, la liberación de vías de acceso, la instalación de hospitales de campaña y el envío de equipos especializados. En países como Colombia, donde el riesgo sísmico es real en varias regiones, y en Estados Unidos, donde también existen zonas vulnerables como California, estas lecciones son especialmente relevantes: una respuesta rápida puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La experiencia de grandes emergencias deja una conclusión incómoda pero necesaria: la supervivencia en un desastre natural no depende solo de la intensidad del evento, sino de la preparación previa. Sistemas de alerta temprana, construcción sismo-resistente, simulacros y rutas de evacuación pueden reducir el impacto antes de que empiece la cuenta regresiva. Cuando se agotan las horas más críticas de la ventana de la vida, el rescate sigue siendo posible, pero la operación cambia de escala: pasa de la urgencia absoluta a una búsqueda más incierta, más lenta y, en muchos casos, más dolorosa para las familias que esperan noticias.

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