Política

Cartago cierra otro ciclo de elecciones atípicas y Colombia suma 31 procesos extraordinarios

Hace 6 horas

La Registraduría cerrará este domingo en Cartago un nuevo capítulo de la larga seguidilla de elecciones atípicas que dejó el ciclo electoral de 2023. Con este proceso, Colombia llegará a 31 comicios extraordinarios entre 2023 y 2026, una cifra que revela la fragilidad institucional del mapa local.

La Registraduría Nacional cerrará este domingo en Cartago el ciclo más reciente de elecciones atípicas que se desprendieron de los comicios de 2023, en medio de una discusión que sigue abierta en el terreno jurídico: el Consejo Nacional Electoral aún no define si el exalcalde quedó inhabilitado. Con la jornada de este fin de semana, Colombia alcanzará 31 elecciones atípicas entre 2023 y 2026, una estadística que habla por sí sola sobre la inestabilidad política en varios territorios y sobre el costo institucional de los vacíos, las demandas y las decisiones judiciales que terminan reordenando gobiernos locales antes de que cumplan su periodo.

El caso de Cartago no es aislado ni anecdótico. Según informó El Tiempo - Política, la organización electoral ha tenido que repetir procesos en 30 ocasiones desde 2023, y ahora suma una más en este municipio vallecaucano. Ese volumen de elecciones extraordinarias refleja una tendencia preocupante: alcaldías y gobernaciones que no logran sostenerse sobre bases jurídicas firmes, campañas que terminan impugnadas y ciudadanos obligados a volver a las urnas por razones que, en muchos casos, se originan en decisiones tomadas antes de la posesión o en disputas sobre inhabilidades, nulidades y faltas absolutas. En la práctica, esto significa más desgaste para el elector, más presión sobre la Registraduría y más incertidumbre para las administraciones locales que deberían concentrarse en ejecutar planes de gobierno, no en resolver quién puede o no puede seguir en el cargo.

Lo que ocurre en Cartago también deja ver una tensión de fondo en el sistema político colombiano: la frontera cada vez más difusa entre la elección popular y el control legal posterior sobre la validez de ese mandato. Cuando el Consejo Nacional Electoral tarda en resolver si existe o no una inhabilidad, el problema deja de ser solo del aspirante afectado y se convierte en una carga para toda la institucionalidad territorial. Mientras tanto, los municipios pagan la factura en forma de parálisis administrativa, campañas breves y gobiernos que nacen bajo sospecha. En un país donde la confianza ciudadana en las instituciones ya viene golpeada, sumar 31 elecciones atípicas en apenas tres años y contando no es un dato menor: es una señal de alarma sobre la calidad del sistema electoral y sobre la necesidad de blindar, antes de las urnas, lo que hoy termina resolviéndose demasiado tarde.

La elección de este domingo en Cartago, más allá del resultado puntual, será una radiografía del momento que vive la política local en Colombia. Si el país sigue acumulando elecciones extraordinarias al ritmo actual, la excepción corre el riesgo de convertirse en regla. Y cuando eso pasa, el mensaje para la ciudadanía es devastador: votar ya no garantiza estabilidad, y gobernar deja de ser un mandato claro para convertirse en una disputa permanente.

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