Colombia

Excancilleres piden recomponer el diálogo bipartidista con Estados Unidos

Hace 11 horas

La relación entre Colombia y Estados Unidos entra en una fase de ajuste tras el cambio de escenario político en Washington. Excancilleres advierten que el gobierno debe recomponer puentes bipartidistas y proteger los canales de cooperación antes de que el costo diplomático se vuelva económico y operativo.

La llegada de una nueva realidad política en Estados Unidos obliga a Colombia a moverse con mayor disciplina diplomática. Ese es el trasfondo de las advertencias de varios excancilleres, que según informó El Tiempo - Política insisten en que el gobierno de Abelardo De La Espriella no puede limitar su relación con Washington a los vínculos con un solo sector político, sino que debe retomar el diálogo bipartidista para sostener la cooperación en temas sensibles.

El punto no es menor. Estados Unidos sigue siendo el principal socio estratégico de Colombia en seguridad, lucha antidrogas, comercio, migración y apoyo institucional. Por eso, de acuerdo con las voces consultadas por El Tiempo - Política, el desafío inmediato es acomodarse a la nueva correlación de fuerzas en Washington sin romper los canales que durante años permitieron coordinar programas, asistencia y posiciones comunes. En términos prácticos, eso exige conversaciones con demócratas y republicanos, lectura fina del clima en el Capitolio y menos apuestas a la confrontación simbólica.

La advertencia de fondo es que la diplomacia colombiana no puede improvisar cuando cambian los vientos políticos en Estados Unidos. La experiencia muestra que las relaciones bilaterales se deterioran rápido cuando un gobierno privilegia afinidades ideológicas y descuida la arquitectura institucional que sostiene la cooperación. En este escenario, preservar el acceso a congresistas, agencias y centros de decisión en Washington resulta tan importante como la interlocución con la Casa Blanca, porque allí se define buena parte del margen de maniobra para Colombia en ayuda, comercio y seguridad. Si Bogotá no reconstruye esos puentes a tiempo, el costo no solo será político: también puede sentirse en la financiación de programas, en la capacidad de negociación y en la credibilidad internacional del país.

Por eso la recomendación de los excancilleres apunta a una regla básica de la política exterior: con Estados Unidos no basta la cercanía retórica, hace falta una estrategia sostenida. En una coyuntura más polarizada en Washington, Colombia tendrá que demostrar que entiende que los cambios de gobierno no borran los intereses permanentes entre ambos países, y que la estabilidad bilateral depende menos de los discursos que de la capacidad de conversar con todos los interlocutores que cuentan.

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