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Israel habría intentado reclutar a Ahmadinejad en una operación contra Irán

Hace 7 horas

Israel habría intentado reclutar como espía a Mahmoud Ahmadinejad, el ex presidente iraní que firmó el memorándum con Cristina Kirchner. El caso expone hasta dónde se mueve la guerra de inteligencia entre Teherán y Tel Aviv y deja a Ahmadinejad en el centro de otra sombra política.

Israel habría intentado acercarse al ex presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad con un objetivo tan ambicioso como explosivo: convertirlo en pieza de una eventual operación para debilitar al régimen de Teherán y, eventualmente, colocarlo como figura de reemplazo en el poder, según informó clarin colombia. La revelación suma un nuevo capítulo a la larga guerra secreta entre Israel e Irán y vuelve a poner bajo la lupa a un dirigente que ya había quedado marcado en América Latina por haber firmado el memorándum de entendimiento con Cristina Fernández de Kirchner en torno al caso AMIA.

De acuerdo con la información difundida, Ahmadinejad mantuvo varias conversaciones con agentes israelíes antes de quedar bajo custodia del servicio de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní. El dato no es menor: no se trata solo de un intento de espionaje, sino de una operación que, si se confirma en todos sus términos, apuntaba a explotar grietas internas dentro del sistema político iraní y a trabajar sobre una eventual transición de poder desde adentro. En el lenguaje de la inteligencia regional, eso equivale a una apuesta de alto riesgo, de esas que rara vez aparecen en público sin que detrás haya una batalla más profunda por influencia, legitimidad y control.

Para entender por qué esto importa, hay que mirar el tablero completo. Ahmadinejad no es un actor cualquiera: fue una de las figuras más confrontativas de la política iraní, con un discurso duro contra Occidente e Israel, y con una presencia internacional que, durante su presidencia, lo convirtió en símbolo de polarización. Su nombre también quedó ligado a Argentina por el memorándum firmado con el gobierno de Cristina Kirchner, un acuerdo que intentó destrabar la investigación por el atentado a la AMIA y que terminó hundido en controversias políticas y judiciales. Que ahora aparezca mencionado en un presunto intento de reclutamiento por parte de Israel muestra hasta qué punto las disputas del Medio Oriente también se juegan en el terreno de la inteligencia, la propaganda y la desestabilización política.

La supuesta operación, además, revela la fragilidad de los equilibrios dentro de Irán. Si un ex presidente puede ser considerado útil para una estrategia de penetración, eso habla de un sistema donde las lealtades, los resentimientos y las rivalidades internas pesan tanto como la ideología. Para la ciudadanía iraní, atrapada entre sanciones, tensiones militares y un Estado cada vez más desconfiado de sus propias élites, este tipo de episodios no solo confirma la paranoia del poder: también evidencia que la pugna entre adversarios externos se libra sobre una estructura interna profundamente erosionada. Y para América Latina, donde el caso AMIA sigue siendo una herida abierta, la novedad reaviva el interés por una figura que parecía relegada al pasado, pero que todavía aparece conectada con los grandes expedientes de la política internacional.

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