Colombia

Roban en Bogotá un sistema antidrón del Ejército destinado a reforzar operaciones en Cauca

Hace 1 hora

Un sistema antidrón entregado al Ejército para operar en Cauca fue robado en Bogotá mientras permanecía fuera de servicio por una descarga eléctrica. El equipo, que estaba en trámite de garantía y reemplazo, abre nuevas dudas sobre el control de material sensible de uso militar.

Un sistema antidrón entregado al Ejército para reforzar las operaciones en Cauca fue robado en Bogotá en circunstancias que hoy dejan más preguntas que respuestas sobre la custodia de tecnología sensible destinada a la seguridad nacional. El equipo, según informó infobae colombia, estaba fuera de servicio luego de sufrir una descarga eléctrica en Corinto y permanecía en poder de la empresa comercializadora mientras se adelantaba el trámite de garantía y reemplazo.

La pérdida no es menor. En medio de la presión militar en zonas como el norte del Cauca, donde los drones se han convertido en una herramienta recurrente de vigilancia, ataque y transporte de explosivos por parte de grupos armados ilegales, cada dispositivo de contramedida tiene un valor estratégico alto. Que uno de esos equipos haya terminado robado en la capital del país expone fallas en la cadena de custodia, especialmente tratándose de tecnología comprada o asignada para apoyar operaciones en un territorio de alta conflictividad. De acuerdo con la información conocida, el sistema estaba en manos del proveedor por un procedimiento técnico y no en un punto militar, lo que abre un flanco delicado sobre cómo se vigilan los activos que, aun averiados, siguen teniendo utilidad operativa o pueden ser objeto de mercado ilegal.

El caso importa por razones que van más allá del inventario. En Colombia, la discusión sobre seguridad en Cauca no se limita a más tropas o más equipos; también pasa por la capacidad del Estado para proteger lo que compra, repara y desplaza. Si un sistema diseñado para neutralizar drones termina desaparecido en Bogotá mientras espera reparación, el problema ya no es únicamente técnico sino institucional: ¿quién responde por el traslado, el almacenamiento y la trazabilidad de estos dispositivos? La pregunta también toca a la ciudadanía, porque cada falla de control en el manejo de material militar termina debilitando la respuesta del Estado en regiones donde la guerra irregular se adapta más rápido que la burocracia.

Este episodio debería leerse como una alerta. En un escenario donde la tecnología militar se vuelve cada vez más importante para contrarrestar amenazas asimétricas, un robo así no solo representa una pérdida económica para el Estado, sino un riesgo operativo y simbólico. Si las autoridades no aclaran con rapidez cómo salió de circulación el equipo y bajo qué circunstancias fue sustraído, el mensaje será incómodo: en Colombia, ni siquiera los sistemas creados para proteger a las tropas parecen estar a salvo fuera del frente de combate.

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