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Rusia golpea Kiev con su mayor ataque de misiles balísticos desde 2022

Hace 21 horas
Rusia golpea Kiev con su mayor ataque de misiles balísticos desde 2022

Imagen: El País

Rusia ejecutó su mayor ataque con misiles balísticos contra Ucrania desde el inicio de la guerra, en una ofensiva que dejó al menos cinco muertos y golpeó sobre todo a Kiev. El bombardeo vuelve a mostrar que la guerra sigue escalando pese a los llamados internacionales a una salida negociada.

Rusia lanzó en la madrugada de este jueves su ataque más intenso con misiles balísticos contra Ucrania desde que comenzó la invasión en febrero de 2022, en una ofensiva que combinó más de 40 proyectiles de largo alcance y drones y que dejó al menos cinco muertos, según informó El País. La capital, Kiev, fue el principal objetivo del bombardeo, en una nueva demostración de que Moscú mantiene su capacidad para golpear lejos del frente y sembrar presión sobre la población civil y la infraestructura urbana.

De acuerdo con la información difundida por el diario español, la mayoría de los impactos se concentraron en la capital ucraniana, donde las autoridades locales activaron las defensas aéreas en medio de una noche de explosiones y alertas antiaéreas. El saldo humano vuelve a poner en primer plano el costo civil de una guerra que, pese al desgaste acumulado, no ha perdido intensidad en sus episodios más destructivos. La combinación de misiles balísticos y drones sugiere una estrategia pensada no solo para saturar la defensa ucraniana, sino también para exhibir poder militar en un momento en que el conflicto entra en una fase de resistencia prolongada.

Este tipo de ataques tiene una lectura política y militar más amplia. Primero, porque confirma que Rusia sigue apostando por la coerción aérea como herramienta para quebrar la moral ucraniana y forzar ventajas en la mesa diplomática, aunque hasta ahora ese cálculo no ha producido una rendición ni una salida negociada. Segundo, porque cada ofensiva de esta magnitud obliga a Ucrania a gastar recursos valiosos en defensa, protección civil y reparación de daños, mientras aumenta la presión sobre sus aliados occidentales para sostener el suministro de sistemas antiaéreos y munición. En la práctica, eso significa más tensión para una población que vive entre refugios, apagones parciales y una sensación permanente de vulnerabilidad.

La nueva ofensiva también recuerda que la guerra en Ucrania sigue siendo, ante todo, una guerra de desgaste. Mientras el frente terrestre avanza lentamente y con enormes costos, Moscú continúa apostando por ataques de largo alcance para castigar a la retaguardia ucraniana. Para los ciudadanos en Ucrania, especialmente en Kiev, esto se traduce en noches de alarma, riesgo de muerte y una normalidad cada vez más marcada por la guerra; para Europa y Estados Unidos, es una señal de que el conflicto está lejos de enfriarse y de que cualquier discusión sobre paz sigue pasando por un terreno profundamente inestable.

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