Salvación Nacional desafía al Tribunal de Bogotá por uso de símbolos patrios en campaña
Imagen: El Tiempo - Política
Salvación Nacional, el movimiento que coavaló a Abelardo de la Espriella, rechazó la decisión del Tribunal de Bogotá que le impide usar símbolos patrios en campaña. Enrique Gómez calificó el fallo de arbitrario y aseguró que seguirán vistiendo la camiseta.
Salvación Nacional abrió un nuevo frente de choque con la justicia electoral al rechazar la prohibición del Tribunal de Bogotá sobre el uso de símbolos patrios en su campaña. El movimiento, que coavaló a Abelardo de la Espriella, sostuvo que la decisión es arbitraria y dejó claro que no piensa desmontar una de las piezas más visibles de su narrativa política: la camiseta que ha convertido en emblema de identidad y posicionamiento público.
La reacción fue encabezada por Enrique Gómez, líder de la colectividad, quien anunció que seguirán utilizando esa prenda pese al fallo. El pronunciamiento no es menor: en la política colombiana, la disputa por los símbolos suele ser también una pelea por el relato. No se trata solo de una camiseta o de una estética de campaña, sino de quién tiene legitimidad para apropiarse de las banderas nacionales, cómo se construye cercanía con el electorado y hasta dónde llegan los márgenes permitidos por la autoridad judicial cuando una campaña usa elementos patrios como parte de su estrategia.
El caso revela una tensión de fondo que se repite en cada ciclo electoral: la frontera entre libertad política y protección de los símbolos de la República. Para algunos sectores, acudir a la bandera, los colores nacionales o prendas alusivas al patriotismo es una forma de conectar con el votante común y proyectar orden, identidad y pertenencia. Para los jueces, en cambio, ese uso puede derivar en una apropiación indebida de bienes simbólicos que no pertenecen a un partido ni a un candidato, sino al conjunto de la ciudadanía. Esa discusión es especialmente sensible en campañas donde la imagen pesa tanto como el programa, y donde los gestos visuales suelen valer más que los discursos extensos.
Lo que viene ahora dependerá de si el movimiento decide acatar el fallo o insistir en su pulso con la justicia electoral. Pero el episodio ya deja una señal clara: la campaña de Abelardo de la Espriella y sus aliados no quiere ceder terreno en el plano simbólico, porque sabe que allí también se disputa poder. En un país donde la política suele hablar más fuerte con imágenes que con propuestas, una camiseta puede convertirse en bandera, y una bandera en motivo de litigio.
