‘Salvados’ revisita a Rita Barberá: poder, caída y una herencia incómoda en Valencia

Imagen: El País
‘Salvados’ abre su temporada 18 con un especial sobre Rita Barberá, diez años después de su muerte. Gonzo reconstruye el ascenso y la caída de la alcaldesa que marcó Valencia durante 24 años y dejó una huella política todavía incómoda.
Diez años después de la muerte de Rita Barberá, ‘Salvados’ vuelve sobre una de las figuras más poderosas y polémicas de la política municipal española. El programa que conduce Gonzo arranca su decimoctava temporada en La Sexta con un especial dedicado a la exalcaldesa de Valencia, una dirigente que gobernó la ciudad durante 24 años y cuyo nombre sigue dividiendo recuerdos, balances y heridas políticas. La apuesta no es menor: en televisión, Barberá sigue siendo un personaje de alto voltaje porque encarna, al mismo tiempo, el poder local más longevo del PP en una gran capital y el derrumbe de una imagen pública golpeada por la sospecha y el aislamiento.
El especial se aproxima a Barberá desde varios registros —televisivo, operístico y fallero— para retratar no solo a la alcaldesa que convirtió Valencia en su territorio político, sino también a la mujer que terminó atrapada en una combinación de desgaste institucional, escándalo y soledad. Según adelantó El País, el programa parte del décimo aniversario de su fallecimiento para repasar una trayectoria marcada por el control férreo del Ayuntamiento, la construcción de un liderazgo muy personal y, más tarde, por la erosión de ese poder cuando las investigaciones sobre la corrupción en el entorno del PP valenciano cambiaron por completo el clima político de la ciudad y del partido.
La relevancia de este capítulo televisivo va más allá de la memoria de una dirigente concreta. Barberá fue una pieza central en la manera en que el PP entendió el poder municipal en la Comunitat Valenciana durante años de expansión, grandes eventos y relato triunfalista; pero también terminó convertida en símbolo de una época que colapsó entre casos judiciales, reproches internos y una opinión pública cada vez menos tolerante con la opacidad. Revisitar su figura en 2026 no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de mirar de frente cómo se construyen y se derrumban las mayorías políticas cuando el mando se confunde con invulnerabilidad. Para Valencia, y para la política española en general, el caso Barberá sigue recordando que el poder local puede sostener carreras gigantescas, pero también precipitar caídas muy difíciles de contener.
Que ‘Salvados’ abra temporada con este especial también dice mucho sobre lo que busca hoy la televisión de autor: historias con memoria, conflicto y capas de interpretación. Barberá no solo fue una alcaldesa influyente; fue una figura que dejó una marca estética, política y emocional en la ciudad, desde el ritual festivo hasta la forma de ejercer autoridad. Y por eso su retrato sigue funcionando como espejo: muestra cómo una líder puede convertirse en institución y, después, en símbolo de una época que muchos prefieren pasar página, pero que todavía exige ser contada con rigor.



