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Sánchez descarga sobre Rusia, Israel y la ultraderecha la crisis de Ceuta y blinda a Marruecos

Hace 1 hora
Sánchez descarga sobre Rusia, Israel y la ultraderecha la crisis de Ceuta y blinda a Marruecos

Imagen: El País

Pedro Sánchez desligó a Marruecos de la crisis migratoria en Ceuta y atribuyó la oleada de bulos a actores como Rusia, Israel y la ultraderecha internacional. Además, adelantó que el rey Felipe VI visitará por primera vez la ciudad autónoma con este Gobierno.

Pedro Sánchez ha movido ficha en uno de los episodios más sensibles de su relación con Marruecos: ha exculpado al reino alauí de la crisis de Ceuta y ha situado el origen de la desinformación en una constelación de actores externos, entre ellos Rusia, Israel y lo que describió como una internacional ultraderechista. El mensaje no es menor. En un momento en que la presión migratoria, la seguridad fronteriza y la política exterior vuelven a mezclarse, el presidente ha optado por cerrar filas en torno a una lectura que busca aislar el conflicto y evitar que se convierta en una ruptura diplomática mayor.

La declaración llega después de uno de los episodios más delicados vividos en la frontera sur española, cuando la entrada masiva de personas en Ceuta disparó la tensión política y obligó a Moncloa a responder en tiempo récord. Sánchez sostiene ahora que la operación de intoxicación informativa fue decisiva para alimentar una narrativa de descontrol y para amplificar la crisis más allá de lo que marcaban los hechos sobre el terreno. En paralelo, avanzó que Felipe VI visitará por primera vez Ceuta con este Gobierno, un gesto institucional de alto valor simbólico en una ciudad que suele quedar en el centro del debate territorial y fronterizo solo cuando estalla una emergencia.

El movimiento tiene varias lecturas. En lo inmediato, Sánchez intenta proteger la relación con Marruecos, un socio clave para España en materia migratoria, comercial y de seguridad, aunque esa cooperación siempre ha estado atravesada por una desconfianza histórica y por el uso político de la frontera como elemento de presión. Pero también hay un mensaje interno: el Gobierno quiere trasladar que la crisis no se explica únicamente por decisiones de Rabat, sino por un ecosistema internacional de propaganda y polarización que convierte cualquier episodio fronterizo en munición política. Esa narrativa le permite, además, reforzar la idea de que la respuesta debe ser diplomática y coordinada, no de choque frontal.

La futura visita del Rey a Ceuta añade una capa institucional a ese intento de normalización. No se trata solo de una agenda protocolaria: en ciudades como Ceuta y Melilla, cada gesto de la Casa Real y del Gobierno se lee en clave de soberanía, respaldo del Estado y atención a territorios que a menudo se sienten periféricos en el mapa político peninsular. En el fondo, lo que está en juego va más allá de una crisis concreta: es la capacidad de España para gestionar su frontera sur sin quedar atrapada entre la presión migratoria, la disputa diplomática con Marruecos y una guerra de relatos cada vez más agresiva. Para la gente que vive en la línea de fuego de esas tensiones, la cuestión no es quién gana el titular, sino quién garantiza estabilidad mañana.

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