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Sánchez mantiene abierto el canal con Caracas tras reunirse con Delcy Rodríguez en la ONU

Hace 7 horas
Sánchez mantiene abierto el canal con Caracas tras reunirse con Delcy Rodríguez en la ONU

Imagen: El País

Pedro Sánchez y Delcy Rodríguez se reunieron en la ONU y dejaron claro que Madrid no piensa cerrar el canal con Caracas. El encuentro llega en un momento clave para el futuro político de Venezuela y para la relación de España con la región.

Pedro Sánchez aprovechó su paso por la Asamblea General de la ONU para reunirse con Delcy Rodríguez, una de las figuras más poderosas del chavismo, y transmitirle que España mantendrá abierto el diálogo sobre el futuro de Venezuela. El gesto, más político que protocolario, confirma que Madrid quiere seguir jugando un papel de interlocutor en una crisis que sigue sin resolverse y que continúa marcando la agenda regional.

Según informó El País, el presidente del Gobierno español le aseguró a la vicepresidenta venezolana que el canal de comunicación seguirá abierto porque España, dijo, está comprometida con el futuro de la región. La reunión se produjo en el marco de la cita multilateral de Naciones Unidas, un escenario donde las diplomacias suelen medir cada palabra, pero también enviar señales. En este caso, la señal fue clara: pese a las tensiones, España no se aparta de Venezuela y quiere preservar una vía política con el entorno de Nicolás Maduro.

El encuentro tiene lectura doble. Por un lado, refleja la intención del Ejecutivo español de mantenerse cerca de los actores que pueden influir en cualquier salida negociada a la crisis venezolana. Por otro, evidencia el margen de maniobra que todavía conserva el chavismo en foros internacionales, incluso cuando enfrenta cuestionamientos por la deriva institucional, la represión política y el éxodo de millones de venezolanos. Que Sánchez reciba a Delcy Rodríguez no resuelve nada por sí mismo, pero sí confirma que la comunidad internacional sigue tratando de administrar una crisis que, lejos de cerrarse, sigue mutando.

Para Venezuela, estos contactos importan porque cada interlocución externa puede traducirse en presión, oxígeno o legitimidad, según el momento y el actor. Para España, el costo también es político: cualquier acercamiento a Caracas se lee dentro y fuera del país en clave ideológica, especialmente cuando la oposición venezolana y parte de la opinión pública europea reclaman más firmeza frente al chavismo. Aun así, el Gobierno de Sánchez parece apostar por una premisa pragmática: mientras el conflicto siga abierto, mantener el diálogo puede ser más útil que cortar puentes. El problema es que, hasta ahora, esos puentes han servido más para sostener conversaciones que para producir cambios concretos en la vida de los venezolanos.

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