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Sanidad activa la alerta por mosquitos ante el avance de dengue, chikungunya y Nilo

Hace 2 horas

Sanidad pidió a la ciudadanía reforzar la vigilancia de mosquitos ante el avance de enfermedades como dengue, chikungunya y fiebre del Nilo. La alerta llega mientras el calor extremo y el cambio climático amplían el riesgo de transmisión en España.

El Ministerio de Sanidad pidió este miércoles la colaboración ciudadana para vigilar la presencia de mosquitos y anticipar brotes de enfermedades que ya no se perciben como un problema lejano. A través de la aplicación Mosquito Alert, la población puede enviar fotos, reportar posibles criaderos y notificar picaduras, una herramienta que el Gobierno considera clave para detectar a tiempo especies invasoras como el mosquito tigre y seguir la pista de virus que avanzan al ritmo del calor.

La advertencia no llega sola. Según informó EFE, Sanidad se apoya en la última evaluación de la Organización Mundial de la Salud, que ha alertado del aumento de casos de dengue y chikungunya y del riesgo de expansión a nuevas zonas de América y Asia. En España, hasta el 19 de julio se habían notificado 108 casos de chikungunya y 124 de dengue, todos importados, frente a los 37 y 153 del mismo periodo del año anterior. En el caso de chikungunya, más de la mitad de los contagios procedía de Bolivia y cerca del 21 % de Cuba; en dengue, la mitad de los casos se vinculó con viajes a Maldivas y algo más de una cuarta parte con otros países de América. No hay transmisión autóctona confirmada en ninguno de los dos virus, pero la presencia consolidada de Aedes albopictus en el litoral mediterráneo, Baleares y otras zonas mantiene abierta la posibilidad de que un viajero infectado desencadene una cadena local de contagios.

El escenario más sensible, sin embargo, sigue siendo la fiebre del Nilo Occidental. Sanidad reportó tres casos humanos en lo que va de año, uno en Alicante y dos en Sevilla, además de detección del virus en mosquitos en Sevilla y Almería. El contraste con 2025 es contundente: entonces se notificaron 45 casos autóctonos y cinco fallecimientos, y en 2024 la cifra subió a 158. Esa evolución explica por qué el Ministerio insiste en reforzar la vigilancia epidemiológica y entomológica: las olas de calor, la sequía alternada con lluvias intensas y otros fenómenos extremos están cambiando la distribución y el comportamiento de los mosquitos transmisores. En otras palabras, el clima ya no solo altera el verano; está reescribiendo el mapa sanitario.

La clave, según Sanidad, es adelantarse. No basta con reaccionar cuando aparecen los primeros enfermos: hace falta detectar los insectos, ubicar los focos de cría y cortar la transmisión antes de que se consolide. Esa lógica convierte a la ciudadanía en una especie de red de alerta temprana, especialmente en comunidades donde el mosquito tigre ya está asentado y donde el Nilo Occidental ha mostrado que puede pasar de una amenaza ambiental a un problema de salud pública. Para la gente de a pie, el mensaje es incómodo pero claro: el control de estas enfermedades ya no depende solo de hospitales y laboratorios, sino también de lo que ocurra en patios, jardines, charcos y barrancos durante un verano cada vez más largo y más hostil.

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