Santa Marta intenta volver a la calma: alcalde respalda refuerzo militar y llama a reabrir
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Santa Marta intenta pasar la página tras dos días de tensión, mientras el alcalde Carlos Pinedo respalda el refuerzo militar y llama al comercio a reabrir. El mensaje oficial busca devolver confianza en una ciudad golpeada por el miedo y la parálisis económica.
Santa Marta amaneció este miércoles con un mensaje político y de seguridad que busca frenar el miedo: el alcalde Carlos Pinedo defendió el refuerzo militar desplegado en la ciudad y pidió al comercio reabrir sus puertas, en un intento por devolverle normalidad a una capital del Caribe que estuvo dos días bajo tensión. En entrevista exclusiva con EL TIEMPO, el mandatario fue tajante al enviar un mensaje de respaldo a los samarios: no están solos y contarán con apoyo institucional.
La declaración del alcalde no es menor. En una ciudad donde cualquier alteración del orden público golpea de inmediato la actividad económica, la movilidad y la sensación de tranquilidad, el llamado a retomar operaciones comerciales es también una señal política: la administración quiere mostrar control y capacidad de respuesta. Pinedo defendió el aumento de la presencia militar como una medida necesaria para contener la crisis y dar garantías a la población, especialmente a comerciantes y trabajadores que dependen del funcionamiento diario de la ciudad.
Lo que ocurre en Santa Marta refleja una realidad conocida en varias capitales intermedias de Colombia: cuando sube la tensión, el primer impacto no solo se siente en las calles, sino en la caja registradora de pequeños negocios, restaurantes, transporte informal y servicios básicos. Por eso el mensaje del alcalde intenta ir más allá de la seguridad inmediata. Busca restablecer la confianza, evitar el efecto dominó del cierre prolongado y enviar una señal de que la institucionalidad sigue presente. La pregunta de fondo es si esa combinación de presencia militar y respaldo político será suficiente para disipar el temor acumulado en la ciudadanía.
En el corto plazo, la reapertura del comercio será una prueba real para medir si la ciudad logra volver a su ritmo habitual o si la incertidumbre sigue condicionando la vida cotidiana. En lugares como Santa Marta, donde el turismo y el comercio son motores centrales de la economía local, cualquier episodio de tensión tiene consecuencias que se sienten por días o incluso semanas. El reto del gobierno local ahora no es solo contener la crisis, sino convencer a una población cansada de que la normalidad todavía es posible.




