Bessent y He Lifeng hablan en Nueva York sobre IA y comercio en medio de la tensión global
Imagen: infobae mundo
Scott Bessent se reunió en Nueva York con el viceprimer ministro chino He Lifeng para discutir inteligencia artificial y comercio, en un gesto que busca bajar tensiones entre Washington y Pekín. El Tesoro estadounidense dijo que el diálogo fue satisfactorio y dejó abierta la puerta a una coordinación mínima en temas estratégicos.
Scott Bessent sostuvo en Nueva York un encuentro con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, en el que puso sobre la mesa dos frentes que hoy definen la relación entre Washington y Pekín: la inteligencia artificial y el comercio. El secretario del Tesoro describió la conversación como “muy satisfactoria”, una señal que, sin resolver las tensiones de fondo, sugiere que ambas potencias todavía ven utilidad en mantener canales abiertos en medio de una competencia cada vez más dura.
Según informó Infobae Mundo, Bessent explicó que durante la reunión insistió en la necesidad de construir una visión compartida sobre los objetivos y riesgos de la inteligencia artificial. Ese punto no es menor. En un contexto en el que la IA ya impacta desde la productividad empresarial hasta la seguridad nacional, cualquier intento de entendimiento entre Estados Unidos y China tiene implicaciones globales. Además del componente tecnológico, la conversación abordó el comercio, otro de los grandes campos de fricción entre las dos economías más poderosas del planeta, marcadas por aranceles, restricciones a la inversión, controles de exportación y una competencia que no se limita a las mercancías, sino que incluye el dominio de sectores estratégicos.
El gesto político importa porque ocurre en un momento en el que la rivalidad entre ambos países ha dejado de ser solo comercial y se ha convertido en una disputa por el liderazgo tecnológico y geopolítico. Para la Casa Blanca, la inteligencia artificial no es únicamente una herramienta de innovación; también es una tecnología con capacidad para redefinir la industria, la defensa, la vigilancia y el empleo. Para Pekín, en cambio, el acceso a chips, infraestructura digital y mercados globales sigue siendo una prioridad estratégica. Por eso, más allá del tono cordial que dejó la reunión, el verdadero mensaje es que ninguna de las dos potencias puede darse el lujo de romper completamente el diálogo. Y eso también repercute en economías como la colombiana, que dependen del comportamiento del comercio global, de la estabilidad financiera y de la dirección que tome la competencia tecnológica entre Washington y Pekín.
En términos prácticos, este tipo de acercamientos funciona como una válvula de contención. No elimina el choque de intereses, pero reduce el riesgo de que una disputa en tecnología o comercio escale de forma abrupta y termine afectando cadenas de suministro, mercados y precios internacionales. Para Estados Unidos, la conversación con China también refleja que el Tesoro sigue cumpliendo un papel diplomático en temas que van mucho más allá de los números fiscales. Y para el resto del mundo, el mensaje es claro: la inteligencia artificial ya no se negocia solo en laboratorios o empresas privadas, sino también en mesas de poder donde se decide quién marca las reglas del juego.
