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Gamero arranca su depuración en Millonarios y ya cobra su primera salida

Hace 6 horas

Alberto Gamero empezó a mover fichas en Millonarios y ya dejó su primera salida: el club recorta la plantilla para acomodarse al plan del técnico. El movimiento confirma que el proceso de reconstrucción no será simbólico, sino quirúrgico.

Millonarios entró de lleno en una nueva etapa bajo la dirección de Alberto Gamero, y el primer efecto visible ya fue un corte en la plantilla. Según informó www.colombia.com/deportes, el técnico comenzó a depurar el grupo con el que intentará devolver al equipo a la pelea por títulos, una decisión que marca el tono de su segunda etapa al frente del club: menos concesiones, más exigencia y una lectura muy clara de quiénes caben en el nuevo proyecto.

La salida inicial no es un hecho aislado, sino la primera señal de un barrido más amplio en el que el entrenador busca ajustar piezas, liberar espacios y perfilar una nómina más funcional a su idea de juego. En los equipos grandes, estos movimientos suelen decir tanto como los fichajes: cuando un técnico mueve el tablero desde el arranque, el mensaje interno es que nadie tiene el puesto asegurado y que la meritocracia vuelve a ser la regla. En este caso, la depuración cobra especial relevancia porque Millonarios no solo necesita competir; también debe reconstruir credibilidad deportiva tras un tramo en el que la hinchada exige resultados, regularidad y una identidad más sólida.

Este tipo de decisiones tiene un eco que va más allá del vestuario. En un club como Millonarios, cada ajuste de plantilla repercute en el rendimiento inmediato, pero también en el ambiente alrededor del proyecto, en la presión de la tribuna y en la paciencia de una afición que suele medir el éxito en títulos, no en promesas. Gamero conoce ese terreno y parece dispuesto a asumir el costo de tomar decisiones duras desde el principio: es la ruta más incómoda, pero también la más coherente cuando se quiere construir un equipo competitivo sin cargar con inercias que frenan la evolución. La pregunta ahora no es solo quién sale, sino hasta dónde llegará esta limpieza y si el técnico podrá transformar el recorte en una base realmente ganadora.

El movimiento confirma algo que en el fútbol suele olvidarse hasta que llega el próximo fracaso: renovar un plantel no consiste únicamente en sumar nombres, sino en desarmar estructuras que ya no responden. Millonarios, con Gamero al mando, ha decidido empezar por ahí.

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