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El OIEA pierde la pista del material nuclear de Irán en plena guerra con EE.UU.

Hace 51 minutos

El Organismo Internacional de Energía Atómica admitió que perdió la pista del material nuclear enriquecido de Irán, en medio de la guerra que enfrenta a Teherán con Estados Unidos. La falta de acceso de los inspectores eleva la alarma sobre el riesgo de una escalada regional.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) reconoció que hoy no sabe con precisión dónde está parte del material nuclear enriquecido de Irán, una laguna que golpea de frente el sistema internacional de control atómico y que se vuelve más delicada en plena confrontación con Estados Unidos. La advertencia, según informó Infobae Mundo, confirma que los inspectores de la ONU llevan tiempo sin acceso efectivo a elementos sensibles del programa iraní, justo cuando el escenario militar y político en la región sigue deteriorándose.

El punto central no es menor: el organismo admite que perdió trazabilidad sobre material enriquecido que Teherán mantiene fuera del alcance de la supervisión internacional. En términos prácticos, eso significa que la comunidad internacional no puede verificar con certeza cuánto material existe, dónde está almacenado ni qué uso podría darse en adelante. Ese vacío erosiona la capacidad del OIEA para cumplir su función de verificación y debilita una de las pocas herramientas diplomáticas que todavía permitían contener el riesgo de proliferación nuclear.

La situación tiene antecedentes claros. Desde hace años, la relación entre Irán y el OIEA ha estado marcada por choques sobre inspecciones, transparencia y límites al enriquecimiento de uranio. Pero la guerra con Estados Unidos introduce un factor nuevo y mucho más peligroso: cuando se mezclan bombardeos, represalias y desconfianza total, cada zona gris sobre el programa nuclear se convierte en una posible chispa. Para Washington, la ausencia de supervisión complica cualquier cálculo sobre la capacidad real de Irán; para Teherán, la presión internacional refuerza su estrategia de opacidad; y para la región, el precio puede ser una escalada difícil de controlar.

En la práctica, lo que está en juego supera con creces una disputa técnica entre inspectores y autoridades iraníes. Si el OIEA no puede confirmar dónde está el material enriquecido, tampoco puede ofrecer garantías al resto del mundo de que ese inventario no termine desviado o utilizado como instrumento de negociación en medio del conflicto. Eso vuelve más frágil cualquier intento de desescalar la crisis y deja a los gobiernos de la región, pero también a la población civil, expuestos a una inestabilidad que puede traducirse en nuevos ataques, sanciones y mayores tensiones energéticas y geopolíticas. En un Medio Oriente ya exhausto por años de guerra, la opacidad nuclear es un problema que nadie puede darse el lujo de subestimar.

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