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Presidente de la Corte Suprema de Bolivia abandona el país entre denuncias y sospechas

Hace 2 horas

El presidente de la Corte Suprema de Bolivia salió del país y denunció una persecución política que, según él, busca someter al poder judicial. Su reemplazo temporal ya fijó un plazo de seis días para que regrese, mientras persisten las sospechas por sus vínculos con un fiscal detenido por narcotráfico.

El presidente de la Corte Suprema de Bolivia, Romer Saucedo, abandonó el país y aseguró que su salida responde a un exilio forzado por presiones del Gobierno, al que acusa de intentar tomar control sobre el sistema judicial. El magistrado, sin embargo, sigue en el centro de la controversia: la Justicia lo investiga por su cercanía con un fiscal detenido en un caso de narcotráfico, un expediente que alimenta las dudas sobre la crisis institucional que sacude al país.

La salida de Saucedo dejó un vacío inmediato en la cúpula judicial y activó una respuesta formal dentro del Tribunal Supremo. La decana Rosmery Ruiz asumió como reemplazo temporal y le dio un plazo de seis días para reincorporarse a su cargo. Mientras tanto, el presidente boliviano Rodrigo Paz, desde España, calificó como alentadora la partida del magistrado, en una señal de que el episodio ya escaló al terreno político y no solo al judicial.

El caso importa porque expone una tensión que Bolivia arrastra desde hace años: la desconfianza ciudadana sobre la independencia de los tribunales y la sospecha de que la justicia se usa como herramienta de disputa entre facciones del poder. Cuando un máximo magistrado acusa persecución y, al mismo tiempo, enfrenta señalamientos por sus nexos con un funcionario detenido por narcotráfico, el daño no es solo reputacional; golpea la credibilidad del sistema entero y abre una nueva grieta en la relación entre Gobierno, jueces y opinión pública.

En ese escenario, lo que ocurra en los próximos días será clave. Si Saucedo no vuelve, el Tribunal tendrá que consolidar una sustitución en medio de un conflicto político que ya contaminó la discusión judicial. Si regresa, tendrá que enfrentar una investigación que puede convertirse en un episodio más amplio sobre redes de influencia, corrupción y la fragilidad de las instituciones bolivianas en un momento particularmente sensible para el país.

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