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Irán y Ucrania tensan la ONU mientras la inteligencia artificial entra al centro del debate

Hace 1 hora

En la ONU, el presidente iraní Masoud Pezeshkian defendió el programa nuclear de su país y negó que Teherán respalde el terrorismo, en una jornada marcada también por la intervención de Volodímir Zelensky. El pleno quedó cruzado por las tensiones con Estados Unidos, la guerra en Ucrania y el avance de la inteligencia artificial en la agenda global.

La segunda jornada de la Asamblea General de la ONU dejó dos mensajes de alto voltaje político: Irán salió a defender su programa nuclear ante la comunidad internacional, mientras Ucrania volvió a llevar al pleno el costo humano y geopolítico de la guerra con Rusia. En ese escenario, el discurso del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, buscó blindar a Teherán frente a las acusaciones que lo persiguen desde hace años: negó que su país respalde al terrorismo y reivindicó el derecho iraní a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos, en un momento en que cualquier frase desde Nueva York se mide también en Washington, Jerusalén y las capitales europeas.

Según informó Infobae Mundo, la intervención de Pezeshkian estuvo rodeada de expectativa por el choque permanente entre Irán y Estados Unidos, una tensión que no se limita al expediente nuclear y que abarca sanciones, presión diplomática y una desconfianza acumulada durante décadas. En paralelo, el discurso de Volodímir Zelensky volvió a colocar en la sala principal de Naciones Unidas el conflicto con Rusia, con un mensaje orientado a sostener el apoyo internacional a Kiev y a evitar que la guerra se normalice como un conflicto más entre tantos. La combinación de ambos discursos reforzó la idea de que la ONU sigue siendo el escenario donde los gobiernos intentan ganar legitimidad, incluso cuando el terreno real se decide en el campo de batalla, en los mercados energéticos o en las negociaciones secretas.

Lo que importa no es solo lo que dijeron estos líderes, sino el momento en que lo dijeron. La Asamblea General funciona como un termómetro del desorden internacional: conflictos armados abiertos, rivalidad entre potencias y una arquitectura de seguridad cada vez más erosionada. En ese tablero, Irán intenta presentarse como actor soberano y no como amenaza; Ucrania insiste en que su guerra es también una prueba para el sistema multilateral; y Estados Unidos observa, presiona y calcula sus siguientes movimientos. Para países como Colombia, este tipo de sesiones no son un espectáculo lejano: los efectos llegan por la vía de los precios de la energía, la inestabilidad diplomática y el endurecimiento de bloques que terminan condicionando comercio, seguridad y cooperación internacional.

A eso se suma otro dato que revela hacia dónde se mueve la discusión global: la inteligencia artificial empezó a colarse con más fuerza en la agenda del Consejo de Seguridad. No es un detalle menor. Mientras la ONU intenta responder a guerras convencionales, también se ve obligada a discutir herramientas que pueden alterar la vigilancia, la propaganda, la ciberseguridad y hasta la guerra misma. La segunda jornada dejó una imagen clara: el debate internacional ya no gira solo alrededor de misiles, sanciones o fronteras, sino también de tecnologías capaces de amplificar conflictos y reescribir las reglas del poder en tiempo real.

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