Serbia se encamina a elecciones anticipadas con Vucic listo para seguir mandando

Imagen: El País
Serbia se encamina a unas elecciones anticipadas después de casi dos años de protestas estudiantiles que desgastaron al Gobierno y elevaron la presión sobre el poder. Aleksandar Vucic buscaría seguir influyendo en la política nacional como candidato a primer ministro.
Serbia está a las puertas de unas elecciones anticipadas en medio de una crisis política prolongada que lleva casi dos años alimentada por protestas estudiantiles y una creciente erosión de la autoridad del Gobierno. Según informó El País, el gabinete de Duro Macut pidió al presidente Aleksandar Vucic que disuelva el Parlamento, una maniobra que abre la puerta a un nuevo pulso electoral en el país balcánico y que confirma que la estabilidad institucional sigue lejos de recuperarse.
La jugada tiene una lectura política clara: Vucic, que ya no puede aspirar a repetir en la Presidencia, no parece dispuesto a abandonar el centro del poder. De acuerdo con la información publicada por El País, su salida al tablero sería como candidato a primer ministro, una fórmula que le permitiría conservar influencia directa sobre el Ejecutivo y, en la práctica, seguir marcando la agenda nacional. El movimiento llega tras meses de malestar social sostenido, con estudiantes como uno de los motores de la protesta contra el rumbo político del país y contra un sistema que amplios sectores perciben como cerrado y profundamente personalista.
El anuncio no solo refleja la fragilidad del actual Gobierno, sino también el modo en que Vucic ha logrado adaptarse a los límites formales del cargo sin renunciar al control real del poder. Serbia lleva años atrapada entre promesas de institucionalidad, tensiones con la oposición y una ciudadanía que ha ido perdiendo paciencia frente a un modelo político cada vez más concentrado. Por eso estas elecciones, si finalmente se convocan, no serán una simple renovación parlamentaria: funcionarán como un plebiscito sobre la continuidad de una élite gobernante que intenta reconfigurarse para resistir el desgaste.
En términos más amplios, lo que ocurra en Serbia importa más allá de sus fronteras. El país sigue siendo una pieza sensible en los Balcanes occidentales, una región donde la inestabilidad política interna puede tener efectos sobre el equilibrio con la Unión Europea, la relación con Rusia y la gestión de conflictos abiertos o latentes. Si Vucic consigue volver al centro del poder desde la jefatura de gobierno, el mensaje será inequívoco: en Serbia, el cambio de cargo no necesariamente significa cambio de poder. Y para una sociedad movilizada durante casi dos años, esa podría ser exactamente la razón por la que la calle no está dispuesta a desmovilizarse.


