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Serbia vota bajo presión estudiantil en la mayor prueba para Vucic

Hace 5 horas

Serbia vota en unas legislativas anticipadas marcadas por la presión callejera contra Aleksandar Vucic. El movimiento estudiantil, nacido tras la tragedia de Novi Sad, se convirtió en el principal desafío al poder.

Serbia afronta este domingo unas elecciones parlamentarias anticipadas que llegan en el momento más incómodo para el presidente Aleksandar Vucic en más de una década. La votación, considerada por distintos observadores como la más disputada en 14 años, está atravesada por la fuerza inusual de un movimiento estudiantil que pasó de protestar por una tragedia local a convertirse en la principal expresión del descontento contra el poder político serbio.

La crisis que llevó al país a las urnas comenzó en 2024, cuando el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad dejó 16 muertos. El hecho, ampliamente vinculado por la opinión pública a una cadena de negligencias y a la corrupción, detonó una ola de movilizaciones que se extendió por todo el país. Según informó infobae mundo, esas protestas derivaron en algunas de las manifestaciones más grandes vividas en Serbia desde la caída de Slobodan Milosevic en 2000, y terminaron presionando al gobierno hasta forzar el adelanto electoral.

Lo que está en juego va mucho más allá de la composición del Parlamento. Vucic, que ha construido su poder sobre una mezcla de control político, dominio mediático y una imagen de estabilidad, enfrenta ahora un desafío que no proviene solo de la oposición tradicional, sino de una generación que canaliza el hartazgo social con la corrupción y la sensación de impunidad. Esa diferencia importa: cuando la protesta deja de ser partidista y se vuelve ciudadana, el desgaste para el oficialismo suele ser más profundo y difícil de contener con la maquinaria del Estado.

El resultado de estos comicios puede redefinir el equilibrio político serbio en los próximos meses y, de paso, medir hasta qué punto la calle logró traducir la indignación en votos. Para una sociedad que lleva años entre promesas de modernización, tensiones institucionales y acusaciones de corrupción, el mensaje de esta elección será claro: Serbia ya no solo está votando por un Parlamento, sino por el alcance real que todavía conserva el poder de Vucic sobre el país.

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