Registraduría frena la duda: no habría reimpresión de tarjetones por el caso De La Espriella
Imagen: El Tiempo - Política
La duda sobre si los tarjetones de la segunda vuelta deben volver a imprimirse por un fallo contra la campaña de Abelardo De La Espriella quedó despejada por el registrador nacional. El punto de fondo no es solo técnico: cualquier cambio en esta etapa puede alterar tiempos, costos y la confianza en el proceso.
La polémica sobre una posible reimpresión de los tarjetones para la segunda vuelta electoral quedó, al menos por ahora, sin ese escenario encima de la mesa. La inquietud nació tras un fallo contra la campaña de Abelardo De La Espriella y fue el abogado penalista Iván Cancino quien puso la pregunta sobre la mesa, pero el registrador nacional salió a responder que la decisión judicial no implica, de manera automática, rehacer el material electoral ya preparado para la jornada del 21 de junio.
De acuerdo con lo que informó El Tiempo - Política, la discusión se centró en un punto clave para cualquier elección: qué tanto puede afectar una decisión judicial el calendario operativo de la Registraduría. En procesos cerrados por tiempos tan ajustados, como suele ocurrir en una segunda vuelta, el margen para rediseñar, imprimir y distribuir tarjetones es mínimo. Por eso, la respuesta del registrador apunta a preservar la continuidad logística del proceso y evitar que una controversia jurídica termine desordenando la organización de la votación.
El asunto importa más allá del caso puntual. Reimprimir tarjetones no es una simple corrección administrativa: supone costos adicionales, riesgo de retrasos y la posibilidad de generar confusión entre jurados, autoridades electorales y votantes. En un país donde la credibilidad de las elecciones depende tanto de la legalidad como de la eficacia operativa, cada decisión sobre el material electoral pesa. Si el fallo contra la campaña de De La Espriella hubiese obligado a rehacer los tarjetones, el impacto no solo habría sido presupuestal; también habría abierto preguntas sobre la estabilidad de las reglas del juego a pocos días de la jornada.
La respuesta del registrador, entonces, busca cerrar una puerta que podría haber complicado todavía más la recta final del proceso. Pero el episodio deja una lección política evidente: en elecciones apretadas, la justicia, la logística y la campaña se cruzan en un terreno delicado donde cualquier decisión tiene efectos inmediatos. Para el ciudadano de a pie, lo que está en juego no es solo si cambia o no un tarjetón; es la certeza de que el voto llegará a las urnas sin improvisaciones de última hora y con un sistema que no se tambalee por cada controversia jurídica.


