Sismo en Istmina se sintió en Cali y el Eje Cafetero
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Un sismo de magnitud 3,6 sacudió este 27 de octubre a Istmina, en Chocó, y fue percibido en ciudades como Cali y en el Eje Cafetero. El Servicio Geológico Colombiano pidió a la ciudadanía reportar lo sentido para afinar el seguimiento del evento.
Un sismo de magnitud 3,6 con epicentro en Istmina, Chocó, se registró este 27 de octubre y fue sentido en varias zonas del suroccidente del país, incluida Cali, además de sectores del Eje Cafetero. El movimiento, según informó el Servicio Geológico Colombiano, volvió a recordar la exposición sísmica de Colombia y la rapidez con la que un evento moderado puede percibirse en amplias regiones del territorio.
De acuerdo con la entidad, el reporte oficial se concentró en la localidad chocoana y en la difusión del fenómeno a través de su sistema de monitoreo. El llamado a la ciudadanía fue claro: registrar la experiencia en la plataforma Sismo Sentido, una herramienta clave para conocer cómo se percibió el temblor en distintos municipios, barrios y pisos de edificaciones. Ese tipo de información ciudadana complementa los datos técnicos y ayuda a precisar el impacto real de cada evento.
Aunque un sismo de esta magnitud no suele asociarse con daños graves, sí tiene valor como recordatorio de la fragilidad de la infraestructura y de la necesidad de mantener hábitos de autoprotección. En un país como Colombia, donde la actividad sísmica es parte de la vida cotidiana, estos episodios sirven para medir no solo la intensidad geológica, sino también el nivel de preparación de la población. Que se haya sentido en Cali y en el Eje Cafetero muestra, además, que la percepción del movimiento depende de múltiples factores: profundidad, ubicación del epicentro y características del suelo.
Más allá del susto momentáneo, el episodio refuerza una idea elemental que a veces se olvida hasta que la tierra vuelve a moverse: la prevención no puede limitarse a una reacción de emergencia. Tener rutas de evacuación, revisar estructuras, identificar zonas seguras y atender las recomendaciones oficiales sigue siendo la diferencia entre una alarma pasajera y una tragedia. El registro ciudadano, en este caso, no es un trámite menor: es parte de la vigilancia colectiva que permite entender mejor cómo tiembla Colombia y cómo responde su gente.




