Infantino conserva respaldo clave y refuerza su poder en la FIFA

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Gianni Infantino llega a un nuevo capítulo de poder en la FIFA con una ventaja clave: el respaldo político que, según reportes, lo mantendría firme en la presidencia. Mientras se disipan los ecos del Mundial, la pregunta ya no es si manda, sino cuánto se extenderá su influencia.
La entrega del trofeo a España en la final del Mundial no solo cerró un torneo; también abrió una nueva lectura sobre el futuro de Gianni Infantino al frente de la FIFA. Aunque el dirigente suizo aparece hoy como una figura todavía sólida dentro del organismo, la pregunta que empieza a ganar fuerza es si su poder está realmente blindado o si el fin del campeonato dejó al descubierto el inicio de una etapa de incertidumbre política en el máximo ente del fútbol mundial.
De acuerdo con lo que ha trascendido en www.colombia.com/deportes, hay un dato que afianzaría a Infantino como presidente de la FIFA: el respaldo interno y político que conserva entre sectores clave de la organización. Ese apoyo sigue siendo decisivo en una estructura donde las mayorías pesan tanto como los goles en una final. En la FIFA, el control no se sostiene solo con resultados deportivos o exposición pública, sino con alianzas, lealtades y capacidad de maniobra dentro de un tablero global donde cada federación defiende intereses distintos.
Y ahí está el verdadero punto de fondo. Infantino no solo administra torneos; administra poder. Bajo su presidencia, la FIFA ha ampliado su influencia comercial, ha reforzado su presencia en nuevos mercados y ha convertido los grandes eventos en vitrinas de negociación política. Por eso importa saber si su liderazgo sigue teniendo soporte: porque cualquier fisura en la cúpula puede repercutir en decisiones que afectan desde la sede de un Mundial hasta la distribución de recursos para federaciones nacionales, pasando por el equilibrio entre las potencias históricas y los países que buscan mayor voz dentro del fútbol internacional. Para Colombia y el resto de América Latina, esto no es un asunto lejano: la correlación de fuerzas en la FIFA termina influyendo en sedes, calendarios, cupos y peso regional.
La incertidumbre, entonces, no parece girar tanto sobre su permanencia inmediata como sobre el alcance real de su control. Si Infantino conserva el respaldo que lo sostiene, seguirá marcando la agenda del fútbol mundial con autoridad. Pero si ese apoyo empieza a erosionarse, el periodo posterior al Mundial podría transformarse en una batalla silenciosa por la sucesión, una que casi nunca se juega en la cancha, pero sí define el rumbo del deporte más poderoso del planeta.



