Trump frenó a último minuto los aranceles a Canadá y abrió una pausa de 72 horas
Imagen: infobae estados unidos
Donald Trump frenó a último minuto la entrada en vigor de aranceles del 50% sobre Canadá tras un acuerdo de última hora. La pausa de tres días evitó, por ahora, una nueva escalada en la guerra comercial entre Washington y Ottawa.
Donald Trump volvió a usar el reloj como herramienta de presión: a menos de dos horas de que entraran en vigor los nuevos aranceles del 50% contra Canadá, el presidente de Estados Unidos anunció que aplazaba la medida por tres días tras un acuerdo de última hora. La decisión, comunicada en Truth Social, frenó de momento una escalada comercial que amenazaba con golpear de inmediato a dos economías profundamente integradas y con miles de millones de dólares en intercambio diario.
La medida estaba programada para comenzar a las 00:01 de este miércoles, pero el giro de última hora cambió el panorama. Según informó Infobae Estados Unidos, el aplazamiento llegó después de intensas conversaciones entre ambas partes, en un contexto en el que Washington venía endureciendo su postura frente a sus socios comerciales y usando los aranceles como palanca política y económica. Aunque no se detallaron públicamente todos los términos del acuerdo, el mensaje fue claro: la Casa Blanca mantendrá la presión mientras busca obtener concesiones rápidas.
El episodio confirma una vez más que la política comercial de Trump opera con una mezcla de negociación improvisada y amenaza sostenida. Canadá no es un socio cualquiera: es uno de los principales aliados comerciales de Estados Unidos, con cadenas de suministro compartidas en sectores como automotriz, energía, agricultura y manufactura. Un arancel de esa magnitud habría encarecido insumos, alterado contratos y generado incertidumbre inmediata tanto para empresas grandes como para consumidores que terminan absorbiendo parte del costo. Por eso importa más allá del gesto político: cuando Washington aprieta a Ottawa, el impacto no se queda en las cancillerías; llega a las fábricas, a los puertos y al bolsillo.
Lo que ocurra en estas 72 horas será clave para medir si el aplazamiento responde a una verdadera desescalada o si solo es una pausa táctica antes de otra ronda de presión. Trump ha convertido la amenaza arancelaria en una de sus herramientas favoritas para renegociar condiciones comerciales, y Canadá sabe que cualquier alivio puede ser temporal. En un entorno global ya tensionado por la inflación, la desaceleración y la fragilidad de las cadenas de suministro, un conflicto de este tipo no solo reordena la relación bilateral: también recuerda cuánto puede pesar una decisión tomada desde Truth Social sobre la economía real.




