Trump anuncia reapertura del Ormuz, pero persiste la disputa con Irán por tasas marítimas

Imagen: infobae mundo
Donald Trump aseguró que los petroleros vuelven a cruzar el estrecho de Ormuz tras el entendimiento alcanzado con Irán, una señal de alivio para el comercio energético global. Pero la tregua sigue incompleta: Teherán ya anticipó cobros por servicios marítimos y Washington dejó ese punto para la mesa técnica del viernes.
Donald Trump confirmó este martes que los buques petroleros empezaron a retomar el tránsito por el estrecho de Ormuz después del acuerdo alcanzado con Irán, un movimiento que descomprime, al menos por ahora, una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. El anuncio lo hizo a bordo del avión presidencial, en el trayecto hacia la cumbre del G7 en Francia, y llega en un momento en que cualquier alteración en ese corredor estratégico puede sacudir el precio del crudo, los costos de transporte y, en cadena, la inflación que sienten los consumidores en Estados Unidos, Europa y Asia.
La novedad no significa que el capítulo esté cerrado. De acuerdo con la información divulgada por la propia cancillería iraní, Teherán empezará a cobrar tasas por servicios marítimos vinculados al tránsito en la zona, una postura que fue rechazada por el vicepresidente J.D. Vance, quien dejó claro que ese asunto quedó pendiente para la negociación técnica prevista para el viernes. Es decir, la parte política del arreglo parece haber desbloqueado la circulación, pero todavía falta definir cuánto costará cruzar ese paso y bajo qué condiciones operarán las navieras que dependen del estrecho para mover petróleo y derivados hacia los mercados internacionales.
El caso importa porque el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos de estrangulamiento más relevantes del comercio mundial de energía. Por ahí pasa una parte decisiva del crudo que sale del Golfo Pérsico, y cualquier tensión —militar, diplomática o regulatoria— tiene efectos inmediatos sobre la confianza de los mercados. En la práctica, eso puede traducirse en subas en la gasolina, más presión sobre las cuentas de importación de los países consumidores y una nueva ronda de volatilidad para las empresas navieras y aseguradoras. Para Trump, además, el anuncio funciona como un mensaje político: vender la idea de que su administración logró bajar la tensión con Irán sin ceder demasiado terreno.
Pero la lectura de fondo es más prudente. La reapertura del tránsito no equivale a una normalización completa, sino a una tregua operacional que todavía depende de negociaciones técnicas y de una relación bilateral marcada por la desconfianza. Si el viernes no aparece una fórmula aceptable sobre las tasas y los servicios marítimos, el alivio podría ser temporal. En una ruta donde un solo incidente puede disparar una crisis energética global, el verdadero dato no es solo que los barcos vuelvan a salir, sino cuánto durará esa salida y quién terminará pagando la factura.



