Sin seguro y con deudas: la salud en Paraguay se paga a costa del patrimonio familiar

Imagen: BBC Mundo
En Paraguay, la falta de seguro de salud empuja a millones de personas a financiarse como pueden cuando enferman: vendiendo pertenencias, pidiendo prestado o endeudándose. La crisis no es solo sanitaria, sino social y económica, y golpea con más fuerza a quienes menos tienen.
En Paraguay, enfermar puede significar perder ahorros, vender pertenencias o quedar atrapado en deudas que tardan años en saldarse. Siete de cada diez personas no tienen seguro de salud y dependen de un sistema público mal financiado, una combinación que convierte la atención médica en una carrera de obstáculos para millones de familias.
La radiografía que describen los reportes sobre el país es contundente: cuando el Estado no cubre lo suficiente y el sector privado queda fuera del alcance de la mayoría, los hogares terminan absorbiendo el costo de la enfermedad. Eso explica por qué, ante una urgencia o un tratamiento prolongado, muchas familias paraguayas recurren a préstamos, rifas, colectas o a la venta de bienes personales. En la práctica, la salud funciona como un gasto imprevisible que desordena por completo la economía doméstica.
El problema no es solo la falta de cobertura, sino la debilidad estructural de un sistema público que llega tarde, con recursos limitados y capacidad desigual según la zona del país. En contextos así, la pobreza deja de ser únicamente un resultado de los bajos ingresos y se vuelve también una consecuencia de enfermar. Quien tiene más dinero consigue resolver; quien no, posterga consultas, interrumpe tratamientos o se endeuda. Y esa brecha termina ampliando la desigualdad social, porque la enfermedad castiga mucho más a los sectores informales, a trabajadores sin aportes y a familias que viven al día.
Este escenario importa porque revela una falla de fondo en la protección social de Paraguay. No se trata únicamente de hospitales saturados o de falta de insumos: hablamos de un modelo que traslada el riesgo financiero de la enfermedad a la ciudadanía. Cuando un padre o una madre se ve obligado a vender oro, tierra, electrodomésticos o cualquier activo para pagar una atención médica, el sistema ya falló antes de que llegue el diagnóstico. Y mientras esa realidad no cambie, la salud seguirá siendo en Paraguay un derecho formal para muchos, pero un privilegio costoso en la vida real.



