Ucrania dice que Rusia sufrió en septiembre su peor mes de bajas en 2024
Imagen: infobae mundo
Ucrania afirmó que septiembre dejó un récord de 46.230 bajas rusas entre muertos y heridos, la cifra mensual más alta reportada por Kiev en lo que va de 2024. El dato reaviva la disputa por el balance real de la guerra y su desgaste militar.
Ucrania aseguró que el Ejército ruso sufrió en septiembre su mayor nivel mensual de bajas desde comienzos de año, con 46.230 militares muertos y heridos, según el parte difundido por el Estado Mayor ucraniano y reportado por infobae mundo. El dato llega en un momento en que Kiev busca demostrar que la presión sobre las fuerzas de Moscú sigue siendo costosa, incluso cuando el frente se mantiene estancado en varios sectores y la guerra entra en una fase de desgaste prolongado.
De acuerdo con el comunicado castrense, la cifra convierte a septiembre en el mes con más pérdidas humanas atribuidas a Rusia en lo que va de 2024. Como ocurre con este tipo de reportes en una guerra activa, el número debe leerse dentro de la lógica de la propaganda bélica: cada bando intenta imponer su versión del desgaste enemigo para sostener la moral interna, reforzar apoyos internacionales y proyectar capacidad de resistencia. Aun así, el dato sirve como termómetro del costo humano que sigue dejando el conflicto, más de dos años después de la invasión rusa a gran escala.
El aumento de bajas que señala Kiev no es menor porque revela que la guerra se ha convertido en una disputa de resistencia industrial y militar, donde la disponibilidad de tropas, municiones y reemplazos pesa tanto como los avances territoriales. Si el ejército ruso está perdiendo personal a ese ritmo, eso podría obligar a Moscú a redoblar reclutamiento, rotación de unidades o presión sobre sus recursos logísticos. Para Ucrania, en cambio, la difusión de estas cifras cumple una doble función: mostrar que Rusia paga un precio alto por sostener la ofensiva y alimentar la narrativa de que el desgaste también puede jugar a favor de Kiev en el largo plazo.
Pero más allá de la cifra concreta, el trasfondo es otro: la guerra sigue atrapada en una dinámica en la que cada avance cuesta vidas en una escala que ya resulta difícil de asimilar desde fuera del campo de batalla. Para la población ucraniana, esto significa que el conflicto no se mide solo en kilómetros perdidos o recuperados, sino en familias rotas, soldados agotados y una economía que continúa absorbida por la lógica de guerra. Y para el resto del mundo, el récord comunicado por Kiev vuelve a recordar que la invasión rusa sigue lejos de una salida negociada y que el precio humano, una vez más, lo están pagando los soldados antes que los gobiernos.




