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Ucrania golpea una refinería en Moscú en pleno cierre de las elecciones rusas

Hace 3 horas

Ucrania golpeó una refinería petrolera en Moscú en pleno cierre electoral ruso, en uno de los ataques más sensibles de la guerra en territorio de la capital. Autoridades rusas dijeron haber interceptado 189 drones y confirmaron daños en la planta de Kapotnya.

Ucrania ejecutó un bombardeo de alto impacto contra una refinería petrolera en Moscú justo durante el último día de las elecciones rusas, un golpe que vuelve a exhibir la vulnerabilidad de la retaguardia de Vladimir Putin y la capacidad de Kiev para llevar la guerra al corazón político y económico de Rusia. El ataque, descrito por autoridades locales como “significativo”, apuntó a la instalación de Kapotnya, una de las infraestructuras energéticas clave en la capital rusa.

Según informó Infobae Mundo a partir de declaraciones de funcionarios regionales y municipales, el gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, sostuvo que desde la medianoche las defensas rusas interceptaron 189 vehículos no tripulados. El alcalde de Moscú también confirmó que la refinería fue alcanzada, aunque sin ofrecer de inmediato un balance detallado sobre el alcance de los daños. La cifra de drones derribados revela la magnitud del operativo y, al mismo tiempo, la presión constante que enfrenta el sistema de defensa aérea ruso incluso en zonas que el Kremlin presenta como fuertemente protegidas.

Más allá del impacto material, el momento elegido para el ataque tiene una carga política evidente. Golpear Moscú en la jornada final de unas elecciones organizadas por el Kremlin no solo busca afectar infraestructura estratégica, sino también enviar un mensaje de desafío en un momento en que el poder ruso intenta proyectar control interno y normalidad institucional. En términos militares, la refinería de Kapotnya representa un objetivo sensible porque la energía sigue siendo una de las columnas que sostienen tanto la economía rusa como su aparato logístico en la guerra. Para Kiev, atacar este tipo de instalaciones es una forma de erosionar la capacidad de Moscú para absorber el costo del conflicto y de demostrar que la guerra ya no se libra exclusivamente en el frente oriental o en el sur ocupado.

Este episodio se inscribe en una tendencia más amplia: Ucrania ha intensificado en los últimos meses sus ataques con drones de largo alcance contra instalaciones energéticas, depósitos de combustible y activos militares dentro de Rusia. La respuesta del Kremlin ha sido reforzar la defensa aérea y endurecer el discurso contra Kiev y sus aliados occidentales, pero la repetición de estos ataques sugiere que Rusia sigue enfrentando un problema estructural para blindar su territorio. Para la población rusa, el efecto es doble: por un lado, la guerra deja de ser una noticia lejana; por otro, aumenta la percepción de que ni siquiera Moscú está completamente fuera de alcance. Y para el tablero internacional, el mensaje es claro: mientras la guerra se prolongue, el costo político, económico y simbólico seguirá escalando para ambos lados.

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