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Ucrania golpea al “Amazon ruso” y deja un incendio masivo en Tambov

Hace 6 horas

Ucrania volvió a golpear a Wildberries, el mayor gigante del comercio electrónico ruso, en un ataque con drones que provocó un incendio de más de 100.000 metros cuadrados en Tambov. El hecho expone la vulnerabilidad de la infraestructura logística rusa lejos del frente de batalla.

Ucrania reanudó sus ataques contra Wildberries, el mayor gigante del comercio electrónico de Rusia y una pieza clave de su engranaje logístico, con un nuevo golpe en la región de Tambov que terminó en un incendio de gran magnitud. Según confirmó el gobernador regional, Yevgeny Pervyshov, el fuego se extendió por más de 100.000 metros cuadrados después de un ataque masivo con drones, un dato que dimensiona no solo el impacto material sino también la capacidad de Kiev para golpear objetivos económicos en territorio ruso lejos de la línea de combate.

El episodio vuelve a poner a Wildberries en el centro de la guerra híbrida que Ucrania libra contra Rusia. La compañía, conocida como el “Amazon ruso”, opera una red que sostiene buena parte del comercio electrónico en un país enorme y con una logística ya de por sí compleja. Un incendio de esa escala no es un incidente menor: compromete depósitos, inventarios, rutas de distribución y, sobre todo, la percepción de seguridad dentro de Rusia. Aunque las autoridades regionales no detallaron de inmediato el nivel exacto de daños ni si hubo víctimas, el tamaño del siniestro deja claro que se trató de un ataque con consecuencias serias para la actividad económica local.

Este tipo de ofensivas revela una estrategia cada vez más visible de Ucrania: presionar a Moscú no solo en el frente militar, sino también en su retaguardia productiva, donde operan empresas, plantas y centros logísticos que alimentan la economía de guerra. Wildberries no es un blanco simbólico cualquiera. En una Rusia sometida a sanciones, restricciones comerciales y mayores costos de abastecimiento, cualquier interrupción en la cadena de distribución golpea a consumidores, vendedores y pequeñas empresas que dependen del comercio digital para sobrevivir. Por eso este ataque importa más allá del incendio: muestra que la infraestructura civil rusa sigue siendo vulnerable y que la guerra se está librando también contra los nodos que sostienen el consumo cotidiano.

Para el Kremlin, este nuevo episodio añade presión en un frente que suele recibir menos atención internacional que las trincheras del este ucraniano. Para la población rusa, en cambio, la señal es más concreta: ni la distancia respecto al combate ni el peso de las grandes plataformas comerciales garantizan inmunidad. Y para Ucrania, cada golpe de este tipo busca demostrar que la guerra tiene costos crecientes dentro de Rusia, incluso en sectores que hasta hace poco parecían demasiado lejos del conflicto para entrar en la ecuación militar.

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