Terremoto en Colombia deja 132 muertos y cientos de desaparecidos en una noche crítica

Imagen: El País
Colombia enfrenta una de sus peores emergencias recientes tras un sismo de magnitud 7,4 que dejó al menos 132 muertos y cientos de heridos. Las labores de rescate siguen durante la noche mientras el país mide el alcance real de la tragedia.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia ha dejado, por ahora, al menos 132 muertos y cientos de heridos, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando de noche entre escombros y zonas incomunicadas para localizar a los desaparecidos. La magnitud de la tragedia sigue creciendo a medida que avanzan las horas y se confirma que el balance inicial apenas alcanza a describir el impacto humano del sismo.
Según informó El País, el presidente Abelardo de la Espriella se desplazó hasta Chocó, señalado como el epicentro del movimiento telúrico, en un intento por coordinar la respuesta institucional en una de las regiones más golpeadas y, al mismo tiempo, más vulnerables del país. En paralelo, el Servicio Geológico Colombiano ha registrado 47 réplicas, un dato que agrava la incertidumbre de miles de familias que no solo enfrentan la pérdida de seres queridos, sino también el temor constante de nuevos derrumbes y daños adicionales en viviendas, hospitales, vías y redes de servicios básicos.
Este desastre vuelve a poner sobre la mesa una realidad que Colombia conoce demasiado bien: su exposición permanente a eventos sísmicos y la fragilidad de buena parte de su infraestructura, especialmente en zonas apartadas donde la capacidad de respuesta estatal suele llegar tarde o con recursos limitados. Lo que hoy ocurre en Chocó y otras regiones afectadas no es solo una emergencia humanitaria; también es una prueba de resistencia para el sistema de salud, la protección civil y la coordinación entre gobierno nacional, autoridades locales y organismos de socorro. En un país con profundas desigualdades territoriales, el impacto de un terremoto no se mide únicamente en víctimas, sino en cuánto tarda el Estado en llegar a quienes quedaron aislados.
La noche, por ahora, juega en contra. Cada hora que pasa aumenta la angustia de las familias que siguen esperando noticias y reduce la ventana de tiempo para encontrar sobrevivientes entre los restos. Mientras continúan los rescates, Colombia entra en una fase crítica en la que no solo importa contar muertos y heridos, sino también evaluar si la respuesta oficial estuvo a la altura de una emergencia que ya se perfila como una de las más graves de los últimos años.

