Raskin amenaza con investigar a la FIFA por sus vínculos con Trump si los demócratas recuperan la Cámara

Imagen: infobae estados unidos
Jamie Raskin prepara una ofensiva contra la FIFA si los demócratas recuperan la Cámara de Representantes. El legislador pide rastrear contactos, regalos y vínculos financieros con Donald Trump, una presión que vuelve a mezclar fútbol, poder y política en Washington.
Jamie Raskin, uno de los demócratas más combativos del Congreso estadounidense, abrió la puerta a una investigación formal contra la FIFA si su partido recupera el control de la Cámara de Representantes. En una carta enviada el 26 de julio a Gianni Infantino, el legislador exigió información sobre contactos, obsequios y gestiones vinculadas a Donald Trump, y advirtió que podría citar a bancos e inversionistas para reconstruir la trama de relaciones entre el organismo rector del fútbol mundial y el entorno del expresidente.
De acuerdo con la información difundida por infobae Estados Unidos, Raskin no se limitó a pedir explicaciones generales: apuntó a registros de reuniones, comunicaciones y posibles regalos entregados en torno a Trump, en un contexto en el que el republicano sigue siendo una figura central de la política estadounidense y, al mismo tiempo, un actor con capacidad para influir en grandes negocios e intereses internacionales. La carta sugiere que, si los demócratas retoman el control de la Cámara, el asunto podría pasar del terreno de la presión política al de una investigación con herramientas formales de supervisión legislativa.
El movimiento de Raskin importa por dos razones. Primero, porque vuelve a colocar bajo escrutinio la relación entre la FIFA y el poder político en Estados Unidos, una zona gris que suele mezclarse con lobby, negocios, eventos deportivos y decisiones de alto impacto económico. Segundo, porque coloca a Trump en el centro de una posible pesquisa parlamentaria que, aunque no sería penal por sí misma, sí podría abrir flancos incómodos sobre su red de contactos y sobre la forma en que figuras con acceso al poder se relacionan con organismos globales. En un país donde el fútbol todavía no compite con otros deportes en influencia cultural, sí ha ganado peso como negocio, vitrina diplomática y plataforma de intereses cruzados.
Si los demócratas consiguen la mayoría en la Cámara, la amenaza de Raskin podría traducirse en audiencias, citaciones y presión pública sobre entidades financieras y patrocinadores vinculados a operaciones alrededor de la FIFA. En la práctica, eso pondría a prueba no solo la transparencia del organismo presidido por Infantino, sino también la capacidad del Congreso para seguir el rastro del dinero cuando la política, el deporte y los negocios se tocan. Para el ciudadano común, el trasfondo es claro: cuando las instituciones deportivas globales operan cerca del poder político, la discusión ya no es solo sobre fútbol, sino sobre influencia, rendición de cuentas y quién termina pagando el costo de esas alianzas.



