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EE.UU. mueve una nueva propuesta para Ucrania en medio del pulso con Rusia

Hace 4 horas

Washington movió una nueva ficha para intentar cerrar la guerra en Ucrania con una propuesta que Kiev considera “más eficaz” que las anteriores. El giro llega tras reuniones clave en Kiev y Moscú, en un momento en que la presión diplomática vuelve a subir.

Estados Unidos presentó a Ucrania una propuesta que un alto funcionario de Kiev describió como “más eficaz” para intentar poner fin a la guerra con Rusia, en una señal de que la diplomacia vuelve a moverse tras meses de estancamiento. El comentario llegó después de una reunión en la capital ucraniana entre el presidente Volodimir Zelensky y los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, dos figuras con acceso directo tanto a la Casa Blanca como a los canales de negociación más sensibles con Moscú.

La novedad no es menor. Según informó infobae mundo, los mismos emisarios estadounidenses también se habían reunido con Vladimir Putin en Moscú antes de aterrizar en Kiev, lo que sugiere que Washington está intentando construir un puente entre dos posiciones que hasta ahora parecían irreconciliables. “No es lo mismo que antes”, dijo el funcionario ucraniano citado por la fuente, una frase breve pero reveladora: Kiev percibe que esta vez la propuesta estadounidense tendría un diseño más realista, o al menos más afinado para sobrevivir al choque entre las exigencias de seguridad de Ucrania y las ambiciones del Kremlin.

El contexto importa porque, desde que comenzó la invasión rusa en febrero de 2022, cada ronda de contactos ha naufragado en el mismo punto: Rusia quiere asegurar ventajas territoriales y estratégicas, mientras Ucrania insiste en preservar su soberanía y obtener garantías de seguridad creíbles para evitar una nueva agresión en el futuro. En ese tablero, la Casa Blanca intenta equilibrar dos objetivos que rara vez conviven bien: contener el costo político y militar de una guerra prolongada, y al mismo tiempo evitar que Kiev quede forzada a aceptar una paz percibida como una rendición diplomática. Que los enviados de Donald Trump o de su entorno político —según el peso que tengan Witkoff y Kushner en este esquema— aparezcan involucrados añade una capa adicional de lectura: Washington no solo busca una salida, también quiere moldear el marco político de esa salida.

Para Ucrania, cualquier propuesta de paz se evalúa con una mezcla de urgencia y desconfianza. La urgencia nace de la fatiga bélica, del desgaste económico y humano, y de la dependencia creciente de la ayuda externa. La desconfianza, de experiencias previas en las que las conversaciones terminaron en promesas vagas o en fórmulas que dejaban a Kiev expuesta. Por eso, una iniciativa calificada como “más eficaz” solo tendrá valor real si traduce ese lenguaje diplomático en garantías verificables, líneas rojas claras y algún tipo de costo concreto para Moscú en caso de incumplimiento. En lo inmediato, la señal es esta: la negociación ha vuelto a la mesa, pero todavía no hay evidencia de que Rusia esté dispuesta a ceder lo suficiente como para convertir esa mesa en una salida real y no en otra pausa táctica del conflicto.

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