Estados Unidos

Centros de datos en Texas podrían revertir mejoras en la calidad del aire

Hace 7 horas

Un estudio del Houston Advanced Research Center advierte que la expansión de centros de datos en Texas podría disparar las emisiones de óxidos de nitrógeno hasta 400% si dependen de gas natural. El hallazgo plantea dudas sobre el costo ambiental de la carrera por alimentar la inteligencia artificial y la computación en la nube.

Texas, uno de los grandes polos energéticos y tecnológicos de Estados Unidos, podría enfrentar un retroceso ambiental de largo alcance si los centros de datos proyectados terminan operando con gas natural, según un estudio del Houston Advanced Research Center citado por infobae estados unidos. La advertencia es contundente: las emisiones de óxidos de nitrógeno podrían aumentar hasta en 400%, una cifra que no solo compromete la calidad del aire, sino que amenaza con deshacer cerca de dos décadas de mejoras en la región.

El informe pone el foco en una industria que crece a toda velocidad impulsada por la inteligencia artificial, la nube y el almacenamiento masivo de información. Esas instalaciones requieren enormes cantidades de energía, y en Texas la solución más rápida y accesible para muchos operadores sigue siendo el gas natural. El problema, de acuerdo con el estudio, es que esa apuesta energética tendría un costo alto para la salud pública y para los avances conseguidos en la reducción de contaminantes asociados al smog y a enfermedades respiratorias.

Lo que está en discusión no es solo un asunto técnico, sino político y económico. Texas se ha vendido durante años como un estado favorable para la inversión, con infraestructura energética abundante y reglas propicias para el crecimiento empresarial. Pero el boom de los centros de datos abre una tensión que cada vez será más difícil de ignorar: cómo sostener la expansión digital sin trasladar sus costos al aire que respiran millones de personas. Si el desarrollo tecnológico se apoya en combustibles fósiles, el estado podría pagar una factura ambiental mucho mayor que el beneficio inmediato de atraer inversión y empleo.

La advertencia llega en un momento en que Estados Unidos discute con más urgencia el impacto de la infraestructura digital sobre el clima y la salud. Texas, por su tamaño y su peso en el mercado energético, puede convertirse en un caso de referencia: o acelera la transición hacia fuentes más limpias para alimentar estos proyectos, o se arriesga a convertir el auge de la economía digital en un nuevo capítulo de contaminación industrial. En la práctica, el debate ya no es si habrá más centros de datos, sino qué tan caro será permitir que crezcan sin controles ambientales más estrictos.

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