ONU acusa a Rusia de crímenes de lesa humanidad por atacar energía ucraniana
Imagen: infobae mundo
Un panel de expertos de la ONU concluyó que Rusia cometió crímenes de lesa humanidad al atacar de forma deliberada la red energética de Ucrania. El informe sostiene que los bombardeos buscaron dejar sin electricidad y servicios básicos a la población civil en plena guerra.
Un panel de expertos de Naciones Unidas concluyó que Rusia cometió crímenes de lesa humanidad al atacar de forma deliberada la red energética de Ucrania, en una campaña que habría tenido como objetivo privar a la población civil de electricidad y de servicios esenciales. El informe, difundido este lunes, eleva la gravedad jurídica de una ofensiva que no solo golpea infraestructura crítica, sino que también profundiza el sufrimiento cotidiano de millones de personas bajo la invasión iniciada en 2022.
De acuerdo con el documento citado por infobae mundo, los bombardeos contra el sistema eléctrico ucraniano no fueron hechos aislados ni daños colaterales de la guerra, sino parte de una estrategia estatal más amplia. La conclusión central del panel es que los ataques respondieron a una lógica de debilitamiento sostenido de la vida civil, en especial durante los periodos de mayor vulnerabilidad climática, cuando la falta de energía compromete calefacción, agua potable, comunicaciones, transporte y atención médica. En otras palabras, la electricidad se convirtió en un frente más de la guerra.
La acusación tiene un peso particular porque pone el foco en el impacto humanitario de una táctica militar que, desde el inicio de la invasión rusa, ha sido denunciada por Kiev y por organismos internacionales. En términos políticos y jurídicos, el señalamiento de crímenes de lesa humanidad no es menor: implica que la destrucción de la red energética sería parte de una política deliberada contra civiles, no un exceso circunstancial en el campo de batalla. Eso abre nuevas presiones sobre Moscú en foros multilaterales y alimenta los esfuerzos de Ucrania y sus aliados por documentar violaciones al derecho internacional.
Más allá del lenguaje legal, el informe vuelve a poner sobre la mesa una realidad concreta: cuando cae la infraestructura energética, el costo lo pagan familias enteras, hospitales, escuelas y ciudades que intentan sobrevivir a una guerra prolongada. En Ucrania, el ataque a la red eléctrica no solo busca ganar ventaja militar; también busca desgastar a la sociedad desde adentro. Y esa es precisamente la dimensión que el panel de la ONU acaba de dejar por escrito con una acusación de enorme alcance.




