Brahim rescata al Real Madrid y le da otro Teresa Herrera ante un Deportivo incómodo

Imagen: El País
Un gol de Brahim Díaz en el descuento del primer tramo le dio al Real Madrid el triunfo ante el Deportivo y su décimo Teresa Herrera. El equipo de Xabi Alonso sufrió más de lo esperado para imponer su superioridad en A Coruña.
El Real Madrid se llevó el Teresa Herrera por décima vez gracias a una aparición de Brahim Díaz en el tiempo añadido del primer tramo, una resolución que maquilló una noche más trabajada de lo previsto frente al Deportivo. El equipo blanco, todavía en fase de ajustes bajo la dirección de Xabi Alonso, tuvo dificultades para romper el orden del conjunto gallego y terminó resolviendo el duelo con una acción individual de calidad que cambió el signo del partido.
Más allá del trofeo, el encuentro dejó una lectura clara: al Madrid aún le cuesta convertir su dominio territorial en ocasiones limpias cuando el rival cierra espacios y le obliga a circular con paciencia. El Deportivo, sin renunciar a competir, supo incomodar durante buena parte del choque y resistió hasta que Brahim encontró el hueco para firmar un gol de mucha jerarquía, de esos que deciden partidos cerrados y que suelen pesar en las primeras semanas de la temporada o de la preparación.
El resultado confirma también una constante histórica en este tipo de amistosos con valor simbólico: el Madrid no perdona ni cuando no ofrece su versión más fluida. Para Xabi Alonso, sin embargo, el amistoso dejó una señal menos celebrada que el título: la plantilla todavía necesita mecanismos más afinados para desarmar bloques bajos y acelerar la circulación en tres cuartos de cancha. Esa es una cuestión que va más allá de un trofeo veraniego, porque en la Liga y en Europa los equipos que se encajan atrás exigen precisión, ritmo y recursos en ataque posicional.
En ese contexto, la actuación de Brahim tiene un valor añadido. El extremo hispano-marroquí volvió a demostrar que puede ser una solución decisiva cuando el partido se atasca, una pieza útil para romper inercias y abrir defensas con técnica y valentía. Para el Madrid, que vive entre la obligación permanente de ganar y la necesidad de construir una idea reconocible, triunfos como este sirven para sumar confianza; pero también para recordar que el camino hacia un equipo más convincente todavía pasa por corregir automatismos y afinar la puntería colectiva.



