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Doce países de la OTAN invertirán 50.000 millones de dólares en misiles de largo alcance

Hace 1 hora

Doce países de la OTAN acordaron impulsar una inversión de 50.000 millones de dólares en misiles de largo alcance para reforzar la defensa europea. La iniciativa, liderada por Reino Unido, busca cerrar una brecha militar que la guerra en Ucrania dejó al descubierto.

La OTAN dio un nuevo paso en la carrera por reforzar su capacidad de disuasión en Europa: doce países de la alianza se comprometieron a destinar 50.000 millones de dólares a la compra y desarrollo de misiles de largo alcance. La iniciativa, conocida como Deep Precision Strike y promovida por el Reino Unido, reúne a Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Rumanía, España, Suecia y Turquía, en un acuerdo que apunta a elevar el músculo militar europeo frente al deterioro del escenario de seguridad en el continente.

Según informó infobae mundo, el plan no se limita a sumar armamento, sino que pretende consolidar una capacidad de ataque de precisión que hasta ahora ha sido una de las debilidades más visibles de Europa dentro de la arquitectura de defensa occidental. La apuesta por misiles de largo alcance responde a una lógica clara: en un conflicto moderno, la capacidad de golpear objetivos estratégicos a distancia puede ser tan decisiva como la defensa antiaérea o el número de tropas desplegadas. En esa ecuación, Londres logró articular una coalición amplia, con países del norte, el centro y el sur de Europa, además de actores clave del flanco oriental de la OTAN.

El contexto no es menor. La invasión rusa a Ucrania expuso las limitaciones industriales y militares de varios países europeos, obligados a revisar inventarios, acelerar compras y reactivar presupuestos de defensa que durante años quedaron rezagados. Esta alianza de doce miembros encaja en esa nueva etapa: una OTAN que ya no piensa solo en contención diplomática, sino en capacidad real de respuesta ante una amenaza prolongada. Para Europa, el mensaje es doble. Por un lado, busca disuadir a Moscú; por el otro, intenta reducir la dependencia de Estados Unidos en áreas críticas donde Washington ha llevado la carga principal durante décadas.

Más allá del anuncio, el movimiento abre una discusión incómoda pero inevitable: cuánto está dispuesta a pagar Europa por su autonomía estratégica y qué impacto tendrá ese giro en sus prioridades internas. En un continente todavía presionado por la inflación, la desaceleración económica y el desgaste político, destinar decenas de miles de millones a defensa puede generar respaldo en los gobiernos, pero también preguntas entre ciudadanos que ven cómo la seguridad se convierte, otra vez, en el gran eje del gasto público. En la práctica, esta decisión confirma que la guerra en Ucrania no solo reconfiguró las fronteras del conflicto, sino también la forma en que Europa entiende su propia supervivencia.

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