Estados Unidos

25 años del 11-S: EE. UU. respalda la seguridad, pero duda de su preparación

Hace 3 horas

A 25 años del 11-S, una nueva encuesta revela que Estados Unidos sigue viviendo bajo la sombra del atentado. Aunque la mayoría respalda las medidas antiterroristas, el país está dividido sobre si hoy podría resistir otro golpe similar.

Veinticinco años después de los atentados del 11 de septiembre, la pregunta de fondo no es solo qué cambió en Estados Unidos, sino cuánto de ese cambio se volvió permanente. Una encuesta reciente de CBS News y YouGov muestra que una mayoría de estadounidenses sigue apoyando las políticas antiterroristas adoptadas tras el ataque, pero también evidencia una fractura importante: el país no está de acuerdo sobre si hoy estaría mejor preparado para enfrentar otro atentado de gran escala.

El sondeo, citado por infobae estados unidos, retrata una sociedad que normalizó muchas de las respuestas de seguridad nacidas tras el 11-S, desde el endurecimiento de controles hasta el aumento de la vigilancia institucional. Ese respaldo, sin embargo, no se traduce en una sensación compartida de fortaleza. Para una parte de los encuestados, el país aprendió las lecciones de 2001; para otra, la amenaza mutó y la preparación quedó rezagada frente a un escenario más complejo, marcado por riesgos internos, polarización política y nuevas formas de violencia.

El dato importa porque el 11-S no solo transformó la política exterior y el aparato de seguridad estadounidense: también redefinió la relación entre libertad, control y miedo. Durante dos décadas, Washington expandió herramientas de inteligencia, reforzó protocolos aeroportuarios y convirtió la prevención del terrorismo en una prioridad transversal del Estado. Pero el paso del tiempo no disipó la inquietud de fondo. Hoy, en medio de conflictos globales, amenazas cibernéticas y una conversación pública dominada por la desconfianza, el verdadero debate ya no es únicamente si el país se siente seguro, sino quién define qué significa seguridad y a qué costo.

En términos políticos, la encuesta funciona como una radiografía del momento estadounidense: un país que acepta buena parte del andamiaje antiterrorista, pero que no comparte una lectura común sobre su eficacia ni sobre su capacidad de respuesta. Esa distancia entre respaldo institucional y percepción ciudadana es clave, porque revela que la herida del 11-S sigue abierta en un plano menos visible: el de la confianza. Y en Estados Unidos, cuando la confianza se debilita, también lo hace la idea de que el sistema puede proteger a sus ciudadanos sin erosionar las libertades que dice defender.

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