Sindicato de Cancillería pide al presidente electo blindar la carrera diplomática
Imagen: El Tiempo - Política
El sindicato de la Cancillería pidió al presidente electo Abelardo De La Espriella blindar la carrera diplomática y corregir el desgaste acumulado en tiempos de Gustavo Petro. La advertencia llega en medio de tensiones internas por la gestión de los últimos cuatro años.
La petición que salió desde la Cancillería no es menor: el sindicato Undiplo le pidió al presidente electo Abelardo De La Espriella que fortalezca la carrera diplomática y cierre la puerta a los choques que marcaron la relación entre el Gobierno Petro y el servicio exterior durante los últimos cuatro años. El mensaje, enviado por Andrés Ordóñez, presidente del sindicato, refleja algo más profundo que una simple postura gremial: la sensación de que la diplomacia colombiana quedó atrapada entre las necesidades políticas del momento y la estabilidad institucional que exige una política exterior seria.
Según informó El Tiempo - Política, Ordóñez dirigió su llamado al nuevo mandatario en momentos en que buena parte del cuerpo diplomático espera señales claras sobre cómo será la relación entre el próximo gobierno y una entidad que históricamente ha sido objeto de nombramientos polémicos, rotación acelerada y disputas internas por el acceso a cargos. El trasfondo del pronunciamiento es conocido dentro y fuera de la Cancillería: durante el actual gobierno, distintos sectores del servicio exterior han reclamado mayor respeto por la carrera diplomática y consular, así como menos improvisación en la designación de funcionarios. Para el sindicato, ese es justamente el punto de partida que debería corregirse desde el primer día.
La importancia de este mensaje va más allá del debate administrativo. La carrera diplomática no es un asunto corporativo ni un privilegio burocrático; es el andamiaje que sostiene la representación del país en el exterior, la atención a colombianos fuera del territorio y la continuidad de relaciones con socios estratégicos en un momento global cada vez más complejo. Cuando un gobierno prioriza la lealtad política sobre la experiencia técnica, el costo suele pagarlo la calidad de la gestión y, en última instancia, los ciudadanos. En el caso colombiano, además, la discusión llega después de años en los que la política exterior ha sido terreno de fractura interna, con consecuencias visibles en la moral del personal, en la coordinación institucional y en la percepción de profesionalismo de la Cancillería.
Que un sindicato le hable desde ya al presidente electo es también una señal política: el servicio exterior quiere ser escuchado antes de que se tomen decisiones irreversibles. Y aunque el próximo gobierno todavía no ha empezado, el mensaje ya fija una expectativa concreta: si De La Espriella quiere recomponer el clima en la Cancillería, tendrá que demostrar que la diplomacia colombiana no será tratada como botín, sino como una estructura de Estado. En un país acostumbrado a que los cambios de gobierno sacudan todo, esa sería una ruptura saludable.



