Uruguay vuelve a blindarse ante la gripe aviar y cierra el paso a las aves de traspatio
Uruguay declaró la emergencia sanitaria tras detectar influenza aviar H5 de alta patogenicidad en aves de traspatio en Colonia. La medida frena traslados, ferias y exposiciones, y golpea de lleno a la actividad agropecuaria previa a la Expo Prado.
Uruguay volvió a encender las alarmas sanitarias por gripe aviar y activó una emergencia nacional tras confirmar influenza aviar H5 de alta patogenicidad en aves de traspatio en el departamento de Colonia. La decisión no es menor: implica restricciones inmediatas a los movimientos de aves en todo el territorio, endurece el manejo sanitario en el campo y deja en pausa una parte visible de la actividad productiva y comercial vinculada al sector avícola.
Según informó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la medida alcanza a las aves de traspatio y a aquellas que no estén bajo control del Sistema de Monitoreo Avícola. En la práctica, esto obliga a mantenerlas en instalaciones cerradas y techadas, también en el sistema Free Range, mientras quedan suspendidas las ferias, remates, exposiciones y cualquier evento relacionado con la especie aviar. El impacto ya se siente en la programación agroindustrial del país: la Expo Prado, la principal vitrina ganadera y rural de Uruguay, arrancará sin aves en sus pabellones, una señal clara de que el gobierno priorizó el control epidemiológico por encima de la exhibición comercial.
El trasfondo es conocido, pero no por eso menos preocupante. Esta es la segunda emergencia sanitaria por gripe aviar que decreta Uruguay en lo que va del año, después de la activada el 24 de febrero por hallazgos en fauna silvestre en Maldonado, Rocha y Canelones. Entonces, el gobierno ya había ordenado encerrar las aves de traspatio y pidió a la población no tocar ejemplares enfermos o muertos. La repetición del brote muestra que el virus sigue circulando en el entorno regional y que la frontera entre fauna silvestre, producción doméstica y cadena comercial es mucho más frágil de lo que suele admitirse.
Más allá del caso puntual, la medida importa porque Uruguay se mueve en un sector donde la sanidad animal es también una cuestión económica y reputacional. Un brote mal contenido puede afectar exportaciones, elevar costos para pequeños productores y alterar el calendario de ferias rurales que son parte de la identidad productiva del país. Para la gente común, el mensaje es doble: evitar el contacto con aves enfermas o muertas y reportar de inmediato cualquier hallazgo sospechoso. En un escenario como este, la prevención deja de ser una recomendación técnica y pasa a ser la primera línea de defensa para el campo, los consumidores y la industria alimentaria.

