Machado tilda de ilegítimo el pacto petrolero y denuncia que se decidió a espaldas de Venezuela

Imagen: clarin colombia
María Corina Machado rechazó como ilegítimo el pacto petrolero entre Delcy Rodríguez y Donald Trump y lo presentó como una decisión tomada a espaldas de los venezolanos. La opositora dijo que el patrimonio energético del país pertenece al pueblo, no al régimen.
María Corina Machado volvió a poner el foco sobre el control político del petróleo venezolano al rechazar, con dureza, el pacto petrolero acordado entre Delcy Rodríguez y Donald Trump. En un video difundido en redes sociales, la líder opositora describió el acuerdo como una decisión ilegítima tomada sin consultar a los venezolanos, y lo enmarcó como otra muestra de un poder que administra los recursos del país desde la opacidad y no desde la legitimidad democrática.
Según informó clarín colombia, Machado expresó la frustración que, a su juicio, atraviesa buena parte de la población venezolana ante decisiones que comprometen el patrimonio nacional sin participación ciudadana. La dirigente sostuvo que el crudo y, en términos más amplios, la riqueza energética del país no pueden ser tratados como una propiedad del gobierno de turno. En su mensaje, insistió en que esos activos pertenecen al pueblo venezolano, una formulación que busca trasladar la discusión desde el plano diplomático al terreno de la soberanía y los derechos políticos.
El choque no es menor. En Venezuela, cada movimiento vinculado al petróleo tiene una carga que va mucho más allá de la economía: define poder interno, equilibrios geopolíticos y márgenes de maniobra para un régimen que ha sobrevivido entre sanciones, aislamiento y negociaciones parciales con actores externos. Que Machado cuestione el pacto no solo refuerza su papel como principal voz opositora, sino que también busca instalar una idea incómoda para cualquier arreglo entre gobiernos o figuras influyentes: ningún entendimiento energético será visto como legítimo si nace sin transparencia y sin respaldo popular. Para Estados Unidos, además, el tema toca una fibra sensible, porque el petróleo venezolano sigue siendo una pieza estratégica en la conversación sobre energía, sanciones y política hemisférica.
La referencia de Machado al “patrimonio de nuestro suelo” no es un gesto retórico aislado. Es una línea política que conecta con años de disputa sobre quién decide el destino de la principal riqueza venezolana y bajo qué reglas. Y en ese terreno, cada acuerdo petrolero termina siendo también un mensaje sobre el futuro del país: si habrá apertura real, si persistirá el control centralizado o si los recursos seguirán siendo administrados como botín por una élite cerrada. Para la gente común, el debate no es abstracto: en un país golpeado por la crisis, cada decisión sobre el petróleo impacta empleo, ingresos, servicios públicos y la posibilidad misma de una recuperación económica sostenible.




