Vivian Baella cuestiona el momento de Perú en vóley: el problema va más allá de Rizola

Imagen: infobae
La exvoleibolista Vivian Baella puso el dedo en la llaga tras las tres derrotas de Perú ante Argentina en la Copa Salta: aseguró que el problema no pasa solo por el técnico Antonio Rizola. Para ella, el equipo arrastra una crisis más profunda que no se corrige con un cambio de nombre en el banco.
La preocupación volvió a instalarse alrededor de la selección peruana de vóley femenino después de las tres derrotas consecutivas frente a Argentina en la Copa Salta, un resultado que encendió las alarmas en la antesala del Campeonato Sudamericano 2026. La exvoleibolista Vivian Baella fue una de las voces más duras al analizar el momento del equipo y sostuvo que el problema de fondo no se resolverá únicamente con la llegada o permanencia de un entrenador, incluso si se trata de un técnico de primer nivel como Antonio Rizola.
Según informó Infobae, Baella planteó que el rendimiento actual del combinado nacional refleja una limitación estructural más amplia que va más allá del banco. Su lectura apunta a una realidad incómoda para el deporte peruano: las derrotas no solo exponen fallas tácticas, sino también una falta de competitividad sostenida, de recambio sólido y de una planificación que permita pelear de igual a igual con rivales que hoy parecen estar un paso adelante. En ese marco, la Copa Salta funcionó menos como una vitrina de preparación y más como un termómetro del rezago.
La crítica de Baella importa porque toca una discusión que en Perú se repite cada vez que la selección femenina tropieza en torneos internacionales: ¿el problema es el entrenador, las jugadoras o el sistema que las forma? La respuesta, en general, suele estar repartida entre varios factores. Cambiar de técnico puede alterar la dinámica inmediata, pero no corrige de fondo carencias en formación, competencia interna, infraestructura y continuidad de trabajo. Por eso, el señalamiento de que ni siquiera el “mejor entrenador del mundo” garantizaría un giro radical no es solo una frase contundente; es una advertencia sobre la fragilidad del proyecto deportivo.
De cara al Sudamericano 2026, el panorama obliga a mirar con más exigencia lo que viene. Perú necesita más que discursos optimistas: requiere resultados, pero también una hoja de ruta que conecte el presente con el futuro. Si la selección sigue acumulando derrotas sin una autocrítica real, el golpe no será solo para el equipo mayor, sino para toda la cadena de desarrollo del vóley nacional, desde las bases hasta la élite. Y en un país donde este deporte ha sido históricamente una fuente de identidad y orgullo, el costo de seguir improvisando puede ser mucho más alto que una mala gira o un torneo flojo.




